La IA pone en riesgo el 15,2% de las tareas laborales en España, según la OEM y Coface

España afronta una exposición moderada de sus tareas laborales a la IA, con riesgos crecientes para profesiones cualificadas, el modelo fiscal y la geopolítica.

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Airbus adquiere la empresa de automatización industrial MTM Robotics. AIRBUS

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España registra una exposición a la automatización mediante Inteligencia Artificial (IA) del 15,2% del contenido de las tareas realizadas por su población ocupada, de acuerdo con el informe “La próxima frontera de la automatización: un mapa de escenarios sobre la exposición laboral a la IA”, elaborado por Coface y el Observatorio de Empleos Amenazados y Emergentes (OEM).

Este grado de vulnerabilidad sitúa a la economía española dentro del bloque de países del sur de Europa, junto con Portugal e Italia, con un nivel de exposición calificado como “moderado” y algo inferior a la media del conjunto de la Unión Europea.

El documento apunta que, más de tres años después del lanzamiento de ChatGPT, el efecto de la IA sobre el mercado de trabajo continúa siendo “en gran medida invisible en las estadísticas agregadas”, si bien ya empieza a apreciarse de forma “marginal” en nichos concretos, sobre todo en empleos de entrada en los sectores más expuestos.

Este patrón está relacionado con la configuración productiva de España, donde actividades como el comercio minorista, el transporte, la hostelería y la construcción tienen un peso superior al de otros países europeos, lo que actúa como freno frente a una mayor exposición tecnológica.

CAMBIO EN LA FRONTERA DE LA AUTOMATIZACIÓN

A diferencia de anteriores olas tecnológicas basadas principalmente en la robótica, la IA introduce un cambio de enfoque al amenazar tareas “cognitivas, complejas y cualificadas”.

El estudio también subraya que una de cada ocho ocupaciones en el mundo ya rebasa el umbral del 30% de tareas automatizables, un punto a partir del cual se anticipan “cambios profundos” en la configuración de la profesión y una posible redistribución importante de las plantillas.

En este nuevo marco, el impacto se concentra de forma especial en ámbitos como la ingeniería, las tecnologías de la información, las finanzas, el derecho y la gestión, donde más de una cuarta parte del trabajo podría ser automatizado.

En el lado opuesto, las profesiones menos expuestas siguen siendo las que implican labores manuales o una interacción personal difícil de estandarizar, como ocurre en parte de la industria manufacturera, el mantenimiento, la restauración o algunas actividades de cuidados y asistencia.

RIESGOS PARA EL MODELO SOCIAL Y FISCAL

El auge de la IA no solo abre incógnitas sobre el futuro del empleo, sino que también podría modificar los equilibrios económicos y sociales al desplazar “una parte significativa del valor añadido del trabajo hacia el capital”.

En aquellos países cuyo sistema tributario se apoya de forma prioritaria en los ingresos procedentes del trabajo, esta transformación supondría un “doble desafío presupuestario”: por un lado, una merma de la recaudación por cotizaciones sociales e IRPF y, por otro, un aumento del gasto público destinado a políticas de formación y protección frente al desempleo.

El análisis plantea igualmente la necesidad de revisar el papel de la educación superior y de las titulaciones actuales. Si las tareas para las que preparan los estudios de larga duración pasan a ser automatizables, “el vínculo entre el nivel educativo, la remuneración y la seguridad laboral podría debilitarse”, lo que llevaría a las empresas a valorar más aquellas competencias que complementan a la tecnología, como el “criterio, la adaptabilidad o la capacidad de supervisar” el uso de la propia IA.

VULNERABILIDADES GEOPOLÍTICAS

Por último, Coface y la OEM alertan de que la concentración de activos estratégicos como semiconductores, modelos de lenguaje y centros de datos en un reducido número de compañías y países puede originar “nuevas vulnerabilidades geopolíticas, logísticas y operativas”.

Aunque el paso de la mera exposición técnica a la destrucción efectiva de puestos de trabajo no es automático, el informe concluye que la IA ya se está aplicando a funciones cognitivas que durante años se consideraron “las más seguras”, lo que obligará a redefinir el contenido y la naturaleza de muchos empleos.