La industria deportiva a escala mundial prevé alcanzar en 2030 unos ingresos anuales cercanos a los 3,7 billones de dólares (3,15 billones de euros al cambio actual) y escalar hasta los 8,8 billones de dólares (7,50 billones de euros) en 2050. Estas cifras refuerzan su papel como uno de los principales impulsores del desarrollo económico y social en todo el planeta, de acuerdo con el informe “Sports for People and Planet”, elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF) junto con la consultora estratégica Oliver Wyman.
El documento estima que el ecosistema del deporte, que hoy mueve alrededor de 2,3 billones de dólares (1,96 billones de euros) al año, registrará un avance del 10% en los próximos cinco años. Este impulso se apoyará en cuatro grandes vectores: el auge del turismo vinculado a eventos deportivos, la consolidación del deporte como clase de activo de inversión, el crecimiento del deporte femenino y el desarrollo de nuevos mercados en economías emergentes.
Sin embargo, el informe advierte de que la falta de actividad física, junto con los riesgos climáticos y medioambientales, podría recortar hasta un 14% la facturación anual del deporte en 2030. Ese impacto supondría unos 517.000 millones de dólares (440.570 millones de euros) menos de ingresos, una merma que podría aumentar hasta 1,6 billones de dólares (1,36 billones de euros) en 2050 si no se ponen en marcha respuestas coordinadas.
El impacto sanitario de la inactividad física
El análisis destaca que cerca del 80% de la población joven no alcanza los niveles de ejercicio recomendados y que esta inactividad implicará un coste acumulado para los sistemas de salud de unos 300.000 millones de dólares (255.650 millones de euros) entre 2020 y 2030. A ello se suma que los fenómenos meteorológicos extremos ya están alterando calendarios deportivos, reduciendo audiencias y elevando los costes operativos de las competiciones.
Entre los factores que impulsarán el crecimiento, el turismo deportivo concentra en torno al 60% del avance previsto hasta 2030. Este segmento ya supuso el 10% del gasto mundial en viajes en 2025, con una tasa de crecimiento anual del 28% desde 2020, claramente por encima del 22% registrado por el turismo en general.
El informe pone también el foco en el despegue del deporte profesional femenino, cuyos ingresos se triplicarán entre 2022 y 2025 hasta situarse en 2.350 millones de dólares (2.002 millones de euros). Este salto estará liderado por disciplinas como el fútbol y el baloncesto, con hitos recientes como el Mundial Femenino de la FIFA 2023 y la plena paridad de género en los Juegos Olímpicos de París 2024.
Asimismo, el estudio resalta la tracción de los mercados emergentes. Regiones como América Latina, África y Oriente Medio registran crecimientos de dos dígitos en la venta de artículos deportivos, mientras países como India y China impulsan ambiciosos programas de inversión en infraestructuras y proyectos ligados al deporte.
Para hacer frente a estos desafíos, Oliver Wyman y el WEF plantean tres grandes líneas de acción: liderar una gestión más eficiente de los recursos y apostar por modelos de negocio circulares; integrar el deporte en el diseño urbano para reforzar la salud y la resiliencia de las ciudades; y canalizar inversión con propósito mediante alianzas público-privadas-filantrópicas y patrocinios orientados al impacto social y medioambiental.
En esta línea, Pablo Campos, presidente de Oliver Wyman Iberia, subraya en el informe que “el negocio del deporte afronta una oportunidad decisiva y, para seguir siendo un motor de crecimiento y cohesión social, debe anticiparse a retos clave como la salud y la sostenibilidad medioambiental”.