La industria química exige reformas energéticas de fondo para frenar la fuga de inversiones

La química española exige reformas energéticas estructurales para abaratar costes, frenar la pérdida de empleo y evitar nuevas desinversiones.

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Trabajadores de la industría química FEIQUE

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El sector químico español ha alertado de que es imprescindible poner en marcha cambios estructurales en la política energética para lograr unos costes de la energía más competitivos para la industria en España y evitar procesos de desinversión, después de un 2025 en el que se destruyeron 13.500 empleos.

En una rueda de prensa para presentar los resultados del sector, la presidenta de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Teresa Rasero, insistió en que las medidas actuales, en buena parte coyunturales por el paquete aprobado por el Gobierno para hacer frente a la crisis en Oriente Próximo, deben transformarse en actuaciones permanentes que permitan a la química "avanzar hacia la descarbonización, hacer inversiones y que se evite el riesgo de la desinversión".

"Si queremos una industria fuerte necesitamos industria y más industria", afirmó, remarcando que "sin certidumbre es complicado que esas decisiones de inversión se tomen". "Y cuando no se toman, pues lo que hay son desinversiones", añadió.

La patronal cifró el impacto del conflicto en el Golfo Pérsico en unos 60 millones de euros al mes, de los que alrededor de 40 millones corresponderían al encarecimiento del gas natural y unos 20 millones al componente eléctrico, por lo que considera que las medidas puestas en marcha por el Ejecutivo para hacer frente a esta situación eran "esenciales".

Pese a ello, advirtió de que no pueden quedarse en simples parches temporales y que deben consolidarse como "estructurales, ya que atacan temas que son vitales para la industria".

En esta línea, Rasero recalcó que la energía "está siendo un problema para la industria", por lo que consideró imprescindible "garantizar" un coste final de la energía más competitivo que evite nuevas desinversiones.

Objetivo: precio eléctrico de 40 y hasta 35 euros/MWh

El director general de Feique, Juan Antonio Labat, aseguró que España dispone de margen para alcanzar un precio eléctrico final para los consumidores electrointensivos por debajo de los 40 euros por megavatio hora (MWh) y calculó que, aplicando el paquete de propuestas del sector, podría reducirse incluso hasta los 35 euros/MWh. "Con esto, es que vendrían inversiones", afirmó.

En 2025, la industria química española sufrió una fuerte corrección en el empleo directo, con un descenso del 5,7%, el mayor en términos porcentuales desde 2016, lo que supuso la pérdida de 13.500 puestos de trabajo y dejó la plantilla directa en 226.500 empleos al cierre del ejercicio.

Plan de medidas para reducir la factura energética

Entre las iniciativas reclamadas por el sector figura un paquete de actuaciones ya habitual en su agenda de reivindicaciones, como la supresión del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica (IVPEE), del 7%, la ampliación del número de beneficiarios de la reducción del impuesto especial sobre la electricidad (IEE) o la consolidación de forma indefinida de la rebaja del 80% en los peajes de acceso para los consumidores electrointensivos, medidas que ya se contemplan en el plan temporal del Gobierno para hacer frente a la crisis derivada del conflicto en Irán.

Asimismo, el sector reclama atajar el elevado peso de los servicios de ajuste (restricciones técnicas) en el precio de la electricidad, encarecidos además por la operación reforzada del sistema tras el apagón del 28 de abril de 2025. A su juicio, es necesario trasladar estos costes a los peajes o cargos regulados.

También propone elevar las compensaciones por las emisiones indirectas de CO2 hasta los 1.000 millones de euros, eliminando el límite actual del 25%.

En el ámbito del gas, el sector insiste en la urgencia de desarrollar un Estatuto de Consumidores Gasintensivos. Paralelamente, reclama reformas que simplifiquen la normativa comunitaria y flexibilicen y mejoren las regulaciones, que en el caso de España suponen para la química un coste anual estimado de unos 2.700 millones de euros.

Durante 2025, la actividad del sector se mantuvo prácticamente estable, con una cifra de negocio de 85.417 millones de euros, prácticamente igual (-0,1%) a la del año anterior.

La química, primer sector exportador de la economía española con ventas al exterior de 62.926 millones de euros (+6,4%) en 2025, vio cómo su facturación se estancaba pese a que la producción aumentó un 1,3%, ya que el descenso de los precios (-1,6%) neutralizó ese avance en un contexto de debilidad de la demanda y tensiones comerciales.

Rasero explicó que esta industria "vive una dualidad" en estos momentos, ya que, aunque "demuestra su resiliencia, se está viendo como sufre la Química Básica", que abastece al 98% de la industria. "Y si ella sufre, puede sufrir todo el resto de la industria", advirtió.

En este sentido, destacó que la Química Básica, responsable de alrededor de un tercio de la producción del sector, es "la que padece más la falta de competitividad de la energía en Europa", y volvió a señalar la debilidad de la demanda internacional, especialmente en Europa, en ramas clave como la automoción o la demanda energética, mientras que las áreas de Química de Consumo y Farmaquímica mantuvieron un crecimiento sostenido.

Impacto limitado de la guerra arancelaria de Estados Unidos

Por otro lado, el sector subrayó que en 2025 logró amortiguar el fuerte impacto que se temía por la guerra arancelaria de Estados Unidos.

Las exportaciones a ese país alcanzaron el pasado año los 3.074 millones de euros, con una reducción de apenas unos 500 millones de euros.

En términos globales, la industria química genera el 73,7% de su facturación en mercados internacionales y mantiene relaciones comerciales con prácticamente todos los países del mundo. Por áreas geográficas, el 56% de las exportaciones se dirigió a socios de la Unión Europea, con Francia (9,6%), Alemania (8,9%) y Países Bajos (7,1%) como principales destinos. Las ventas extracomunitarias se orientaron sobre todo a Estados Unidos (4,9%), Suiza (3,6%) y China (3,3%).

En cuanto a las importaciones, estas aumentaron un 7,7%, hasta 66.852 millones de euros. Los principales orígenes de las compras fueron Estados Unidos (12,7%), Alemania (12,6%) y Francia (10%), mientras que China ocupó la sexta posición, con un 5,9%.