La inflación de los inquilinos se dispara seis puntos por encima del IPC desde 2019, hasta el 31%, según CGT

CGT alerta de que los inquilinos acumulan un 31% de inflación desde 2019, seis puntos más que el IPC oficial, mientras sus salarios reales caen un 6,9%.

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Anuncios de viviendas. Tomàs Moyà - Europa Press

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La inflación acumulada que afrontan los hogares que viven de alquiler ha alcanzado el 31% desde enero de 2019, es decir, seis puntos más que el 25% registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial, de acuerdo con el informe “IPC inquilino: midiendo la inflación real de los hogares de alquiler” elaborado por el Gabinete Socioeconómico Confederal de CGT.

Solo en 2025, la subida media de precios que afectó a los 8,4 millones de personas que residen en régimen de alquiler fue del 4,7%, frente al 2,7% de inflación media que marcó el IPC general. Desde CGT subrayan que el desfase entre el IPC oficial y el IPC inquilino se sitúa en máximos de los últimos seis años y advierten de que la brecha continuará ampliándose, ya que el IPC general ha moderado su avance, mientras que las rentas del alquiler siguen encareciéndose con fuerza.

Por comunidades autónomas, en 2025 el IPC inquilino medio anual más elevado se ha dado en Madrid, con un 5,6% frente al 3% general; Comunidad Valenciana (4,8% frente al 3%), Andalucía (4,8% frente al 2,7%) y Cataluña (4,6% frente al 2,5%). En el extremo opuesto, los incrementos más contenidos se han registrado en Cantabria (3,2% frente al 2,5%), Murcia (3,2% frente al 2%) y Extremadura (3,2% frente al 2,8%).

Si se analiza el periodo completo desde 2019, las mayores diferencias acumuladas se observan en la Comunidad Valenciana, con un 37% de IPC de inquilinos frente al 25% general; Baleares, con un 35% de IPC inquilino frente al 25% general, y Andalucía, con un 35% frente al 26% del índice oficial.

Para CGT, estas cifras evidencian las limitaciones del IPC oficial para recoger el impacto del encarecimiento de la vivienda y, en consecuencia, su escasa capacidad representativa no solo para los hogares inquilinos, sino también para quienes tienen hipoteca o intentan acceder a la compra de una vivienda. El estudio destaca que la inflación adicional que soportan los hogares arrendatarios deteriora unas rentas que ya suelen situarse por debajo de la media, dado que la mayoría de estos hogares se concentra en la mitad inferior de la distribución de ingresos, lo que provoca un “círculo vicioso”.

“Los inquilinos e inquilinas, que ya tienden a estar en una situación más precaria, se hacen más pobres, mientras los caseros se hacen todavía más ricos”, ha avisado Lorién Cirera, uno de los autores del estudio, que ha recalcado que la situación es más grave para los hogares de origen migrante extracomunitario, de los que el 63% vive de alquiler a precio de mercado.

Los salarios reales de los inquilinos retroceden un 6,9%

Según el sindicato, la referencia exclusiva al IPC oficial para actualizar los salarios resulta insuficiente, ya que conlleva una merma del poder adquisitivo ligada al coste de la vivienda, especialmente en los hogares que pagan alquiler. Con datos de CGT, el salario real de las personas que viven de alquiler continúa descendiendo y se sitúa ya un 6,9% por debajo del nivel de 2019.

Ante este escenario, la organización reclama la creación de un indicador oficial específico que recoja el coste real de la vivienda, la puesta en marcha de políticas firmes contra la especulación inmobiliaria y subidas salariales que incorporen de forma explícita el encarecimiento efectivo de la vivienda.