El Índice de Precios de Consumo (IPC) en Alemania alcanzó en enero una tasa interanual del 2,1%, lo que supone un repunte de tres décimas respecto al incremento de precios registrado el mes precedente, según los datos ratificados por la Oficina Federal de Estadística (Destatis).
La inflación armonizada, el indicador que utiliza Eurostat para sus comparativas entre países, avanzó una décima frente a diciembre y se situó igualmente en el 2,1%, un nivel muy próximo al objetivo de estabilidad de precios a medio plazo fijado por el Banco Central Europeo (BCE).
“En general, la inflación se intensificó a principios de año”, dijo Ruth Brand, presidenta de la Oficina Federal de Estadística (Destatis), señalando que los precios de los alimentos subieron con mayor intensidad en enero que en los meses anteriores. “Además, el aumento de los precios de los servicios también influyó al alza en la tasa de inflación en enero”, añadió.
En enero de 2026, la evolución del índice reflejó un descenso del 1,7% en la factura energética, una caída más acusada que la bajada del 1,3% registrada previamente, mientras que el precio de los alimentos avanzó un 2,1%, frente al incremento del 0,8% observado en diciembre de 2025.
Por su parte, el coste de los bienes aumentó en enero un 1%, seis décimas más que en el mes anterior, mientras que los servicios registraron un encarecimiento del 3,2%, tres décimas por debajo del dato previo.
Si se excluyen los componentes más volátiles, como alimentos y energía, la inflación subyacente en Alemania se situó en el 2,5%, una décima por encima de la lectura anterior.