La inflación ligada a la guerra en Irán ampliará la brecha crediticia del ladrillo europeo, según Scope

Scope advierte de que la inflación por la guerra en Irán agravará la brecha crediticia y la presión sobre el sector inmobiliario europeo.

2 minutos

Anuncio de viviendas en alquiler, en el barrio de Castellana, a 13 de febrero de 2026, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

Anuncio de viviendas en alquiler, en el barrio de Castellana, a 13 de febrero de 2026, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

Comenta

Publicado

2 minutos

Más leídas

El repunte de la inflación asociado a la guerra en Irán incrementará la brecha crediticia en el mercado inmobiliario europeo y tendrá otros efectos colaterales, como una menor demanda o la salida de inquilinos de los inmuebles si el conflicto se agrava, de acuerdo con los analistas de Scope Ratings.

Esa presión inflacionista, vinculada al impacto económico de la crisis en Oriente Próximo y al encarecimiento de la energía, “ampliará la brecha crediticia” en el sector. No obstante, el alcance final de las consecuencias dependerá de la evolución de la demanda y de la capacidad de pago de los arrendatarios, señalan los expertos de la agencia.

En el segmento residencial, el aumento generalizado de los precios eleva el coste de la vida, recorta la renta disponible de los hogares y deteriora la asequibilidad de la vivienda, explican en su artículo Philipp Wass y Thomas Faeh, directores de calificaciones corporativas de Scope Ratings.

Al mismo tiempo, “cualquier presión sobre los tipos de interés impulsada por la inflación podría frenar aún más el entusiasmo de los compradores de vivienda”, que ya antes del estallido del conflicto se encontraban con “condiciones hipotecarias más estrictas”, recuerdan.

En el mercado del alquiler, Wass y Faeh anticipan un aumento del riesgo de pérdidas para los propietarios y una demanda más débil en aquellos países y ciudades donde no existe una escasez estructural de oferta de viviendas.

En paralelo, subrayan que “los operadores inmobiliarios comerciales se enfrentan a una combinación diferente de presiones”: desde un posible beneficio nominal en los ingresos de los propietarios en ámbitos como la logística, las oficinas y el comercio minorista hasta “nuevos problemas de asequibilidad para los inquilinos, especialmente para aquellos que se encuentran en inmuebles con un alto consumo energético”, debido a un aumento simultáneo de los gastos de comunidad por el mayor coste de la energía.

Los analistas también prevén que el deterioro del contexto económico golpee con más fuerza a los inquilinos con menor capacidad financiera si la crisis se intensifica.

“Si el conflicto persiste y el clima económico se deteriora, los inquilinos más vulnerables podrían optar por reducir el tamaño de sus locales, renegociar los contratos o desocupar los inmuebles”, señalan los expertos de Scope Group, proveedor europeo de calificaciones crediticias independientes, análisis ESG y análisis de fondos.

Según su evaluación, este fenómeno será “especialmente relevante” en las oficinas secundarias, que “ya se enfrentan a un riesgo de obsolescencia estructural debido a los requisitos medioambientales y a los cambios de preferencias en materia de entornos de trabajo”.