La italiana Beretta quiere aumentar hasta el 30% su peso en la estadounidense Sturm Ruger

Beretta Holding estudia una OPA parcial para elevar su participación en Sturm Ruger hasta el 30% sin tomar el control y reclama sortear la cláusula 'poison pill'.

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Rifle de Sturm Ruger STURM RUGER

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El grupo italiano de armas de fuego Beretta Holding, que actualmente es el principal accionista de la armera estadounidense Sturm Ruger con un 9,95% de su capital social, ha comunicado al consejo de administración de la compañía con sede en Connecticut (EEUU) su intención de incrementar esa participación hasta el 30% sin aspirar a tomar el control de la empresa.

Mediante una carta enviada al máximo órgano de gobierno del fabricante estadounidense, Beretta plantea la opción de lanzar una oferta pública de adquisición parcial sobre hasta el 20,05% de los títulos en circulación de Sturm Ruger que todavía no están en sus manos, ofreciendo un precio de 44,80 dólares en efectivo por cada acción.

En este contexto, el conglomerado familiar italiano subraya que, aunque desde el inicio ha dejado claro su objetivo de realizar una inversión de mayor calado en la firma estadounidense, el consejo de administración de Ruger reaccionó "oponiéndose de inmediato y a la defensiva".

Por ello, Beretta Holding ha pedido al consejo de Sturm Ruger que le conceda una exención a la cláusula defensiva contra adquisiciones hostiles ('poison pill') aprobada el pasado 14 de octubre, con el fin de poder alcanzar el 30% del capital mediante una OPA y dar así a los accionistas la posibilidad de decidir por sí mismos.

"Beretta Holding cree firmemente que los accionistas merecen decidir si desean asociarse con un inversor estratégico a largo plazo, con una sólida trayectoria y una amplia experiencia en el sector, o mantener el statu quo bajo un consejo cuyos miembros poseen colectivamente menos del 1% de las acciones en circulación de la compañía y cuya gestión ha coincidido con un deterioro significativo del valor de la misma", sostiene la italiana.

"Dado que han aprovechado la oportunidad para tergiversar nuestras intenciones con respecto a nuestra inversión estratégica y distorsionar nuestro reciente acercamiento, permítanos ser claros: no buscamos el control de Ruger", señala la empresa transalpina en su carta.

Al mismo tiempo, y frente a determinadas lecturas, Beretta Holding insiste en que no puede ser considerada un rival directo de Ruger en el mercado de Estados Unidos, donde opera desde hace más de medio siglo y cuenta con una plantilla de unas 700 personas.

"Este compromiso a largo plazo refleja una sólida alianza industrial en el mercado estadounidense, contrariamente a la imagen que se suele tener de un inversor extranjero típico", apostilla la compañía.