La OCDE cierra un pacto sobre el impuesto mínimo global con un sistema paralelo para multinacionales de EEUU

La OCDE pacta con 147 países un impuesto mínimo global y un régimen paralelo que atiende las exigencias de EEUU sin renunciar a los objetivos originales.

4 minutos

Logo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Britta Pedersen/dpa-Zentralbild/

Logo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Britta Pedersen/dpa-Zentralbild/

Comenta

Publicado

4 minutos

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha comunicado este lunes que los 147 países y jurisdicciones integrados en el Marco Inclusivo OCDE/G20 sobre Erosión de la Base Imponible y Traslado de Beneficios (BEPS) han alcanzado un entendimiento sobre los elementos esenciales para aplicar de forma coordinada un impuesto mínimo global, incorporando un régimen paralelo destinado a dar respuesta a las inquietudes de Estados Unidos.

Este nuevo marco consensuado se presenta meses después de que en junio las potencias del G7 acordasen una exención para las compañías de Estados Unidos respecto a ciertos aspectos del pacto global diseñado en 2021 para establecer un tipo mínimo efectivo del 15% en el impuesto de sociedades. Washington se desmarcó del acuerdo hace un año, tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, quien llegó a amenazar con introducir "impuestos de venganza" si se aplicaba a las empresas estadounidenses.

"Tras meses de intensas negociaciones", la OCDE sostiene que el paquete global presentado este lunes supone un logro político y técnico de calado que proporcionará mayor estabilidad y previsibilidad al sistema fiscal internacional, manteniendo los avances conseguidos hasta ahora en torno al impuesto mínimo global y resguardando la capacidad tributaria de todas las jurisdicciones.

Según detalla la organización, el paquete se articula en torno a cinco pilares principales. En primer lugar, incorpora medidas de simplificación dirigidas a aliviar las cargas de cumplimiento de las multinacionales y de las administraciones tributarias a la hora de calcular y reportar de acuerdo con las normas globales del impuesto mínimo.

Además, profundiza en la homogeneización del tratamiento de los incentivos fiscales a escala internacional mediante la creación de una nueva salvaguardia fiscal específica. Al mismo tiempo, introduce protecciones adicionales para los grupos multinacionales cuya sociedad matriz esté radicada en una jurisdicción admisible que cumpla los estándares mínimos de tributación.

El paquete prevé igualmente un mecanismo de evaluación basado en la evidencia para asegurar condiciones de competencia equitativas entre todos los integrantes del Marco Inclusivo. Asimismo, refuerza el propósito de que los regímenes nacionales cualificados de impuestos mínimos complementarios sigan siendo una herramienta central dentro del esquema global, con el fin de blindar las bases imponibles locales, en particular en las economías en desarrollo.

"Este acuerdo del Marco Inclusivo, que incluye a más de 145 países, constituye una decisión histórica en la cooperación fiscal internacional", ha subrayado el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, quien considera que la conclusión del paquete normativo incrementa la seguridad jurídica en materia fiscal, reduce la complejidad y protege las bases imponibles.

Por su parte, el comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, ha remarcado que se trata de "un paso positivo" que contribuye a estabilizar el entramado tributario mundial, simplificar las reglas, asegurar un trato más justo y salvaguardar la competitividad empresarial.

El documento difundido por la OCDE indica que, aunque el Marco Inclusivo entiende que un impuesto mínimo global coordinado debe ser el instrumento principal para garantizar una tributación mínima, también admite que algunas jurisdicciones ya pueden haber puesto en marcha un sistema fiscal con requisitos de imposición mínima sobre las rentas nacionales y extranjeras de los grupos multinacionales con sede en su territorio.

De este modo, cuando la matriz última de un grupo multinacional se ubique en una jurisdicción con un régimen paralelo cualificado y opte por acogerse a esta salvaguardia, dicho mecanismo se extenderá a todas las actividades domésticas y foráneas controladas por ese grupo.

Asimismo, el texto precisa que esta salvaguardia "estará disponible para los grupos multinacionales en todas las jurisdicciones desde principios de 2027 o principios de 2026 en determinadas circunstancias".

Un encaje específico para las demandas de Estados Unidos

El Ejecutivo de Irlanda, país que alberga en Europa a numerosas multinacionales estadounidenses, ha señalado que el paquete se ajusta a la "Declaración sobre impuestos mínimos globales" del G7 y al posterior comunicado del G20, en los que se pedía al Marco Inclusivo que diseñara una fórmula que mantuviera las metas del Impuesto Mínimo Global y, al mismo tiempo, desarrollara un mecanismo "que permitiera la coexistencia con el sistema tributario estadounidense".

"El paquete busca un equilibrio que resuelva las preocupaciones de EEUU con respecto al Impuesto Mínimo Global, preservando al mismo tiempo los objetivos originales", destaca el Gobierno irlandés en una nota, en la que subraya que el acuerdo contempla el compromiso de revisar este régimen paralelo en 2029 para abordar a tiempo posibles riesgos o problemas de competitividad.

"Irlanda se unió al consenso global al acordar un sistema 'Side-by-Side' que reconoce la solidez tanto del sistema tributario estadounidense como del impuesto mínimo global, preservando al mismo tiempo los objetivos originales del acuerdo fiscal internacional de la OCDE", ha afirmado el ministro de Finanzas irlandés, Simon Harris, recordando que el paquete se negoció precisamente para responder a las preocupaciones de Estados Unidos y al mandato emanado del G7 y el G20.

En junio, el Gobierno estadounidense comunicó la retirada de la 'Sección 899', también conocida como "impuesto de venganza", de su propuesta de ley presupuestaria, tras el entendimiento alcanzado en el seno del G7 para que el tipo mínimo del 15% en el impuesto de sociedades para multinacionales promovido por la OCDE no se aplicara a las compañías de Estados Unidos.

En esta línea, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, estimó que el país conseguirá así preservar su base fiscal, "evitando la pérdida de más de 100.000 millones de dólares (85.325 millones de euros) de los contribuyentes estadounidenses".