La OCDE rebaja al 2,1% el crecimiento de España en 2026 por la guerra en Irán

La OCDE recorta una décima el crecimiento previsto de España por la guerra en Irán y alerta de más inflación y riesgos financieros globales.

5 minutos

Publicado

5 minutos

El estallido de la crisis en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior réplica del país persa restará una décima al avance del PIB español tanto en 2026 como en 2027, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha recortado las proyecciones que presentó en diciembre.

El 'think tank' de las economías avanzadas calcula ahora que la economía española aumentará un 2,1% en 2026, frente al 2,2% estimado en diciembre de 2025, y que en 2027 se expandirá un 1,7%, igualmente una décima menos que en su informe anterior.

Pese a este ajuste, el tijeretazo aplicado a España para 2026 es el más moderado entre las grandes economías del continente, de modo que el crecimiento español continuará superando ampliamente al de la zona euro. Para el conjunto del área del euro, la OCDE reduce su previsión al 0,8% en 2026 y al 1,2% en 2027, lo que supone recortes de cuatro y dos décimas, respectivamente.

Entre los principales países del euro, Alemania ve rebajada su proyección de crecimiento para este año en dos décimas, hasta el 0,8%, mientras que la estimación para 2027 se mantiene en el 1,5%. Francia, por su parte, también avanzará un 0,8% en 2026, dos décimas menos de lo calculado en diciembre, y conserva en el 1% la tasa prevista para 2027.

En cuanto a Italia, tercera economía del euro, la OCDE contempla un incremento del PIB del 0,4% en 2026 y del 0,6% en 2027, lo que implica recortes de dos y una décima frente a las previsiones de diciembre de 2025.

Respecto a Estados Unidos, la organización eleva en tres décimas su previsión de crecimiento para 2026, hasta el 2%, al tiempo que recorta en dos décimas la de 2027, que pasa al 1,7%.

Entre las grandes economías emergentes, la OCDE mantiene sin cambios sus cálculos para China, con una expansión del 4,4% este año y del 4,3% el próximo, mientras que recorta en una décima la previsión para India en 2026, hasta el 6,1%, y deja sin variación la de 2027, en el 6,4%.

Con este cuadro, el organismo prevé que el crecimiento mundial se modere en 2026 al 2,9% desde el 3,3% anotado en 2025, sin variación respecto a su anterior informe, y que la recuperación de 2027 sea algo menos intensa de lo calculado en diciembre, con un avance del 3%, una décima inferior.

En la actualización, la OCDE subraya que el conflicto abierto en Oriente Próximo pondrá a prueba la capacidad de resistencia de la economía global y alerta de que un periodo prolongado de energía cara elevará de forma notable los costes de las empresas y reavivará la inflación, neutralizando parte del impulso procedente de la fuerte inversión tecnológica y de la rebaja de aranceles.

Al mismo tiempo, precisa que sus proyecciones parten del supuesto técnico de que la perturbación actual en los mercados energéticos “se moderará con el tiempo”, lo que permitiría que los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes vayan descendiendo gradualmente a partir de mediados de 2026.

MÁS INFLACIÓN

En el plano de los precios, las nuevas proyecciones de la OCDE apuntan a que la inflación en España será del 3% este año y del 2,2% en 2027, por encima del 2,3% y del 1,8% que contemplaba en diciembre.

Para la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, la institución calcula que la tasa española alcanzará este año el 2,7%, medio punto más que en su anterior informe, y que en 2027 se situará en el 2,1%, tres décimas por encima de lo previsto entonces.

A escala global, el 'think tank' de las economías desarrolladas estima ahora una tasa de inflación del 4% en 2026, frente al 2,8% que manejaba en diciembre, y del 2,7% en 2027, dos décimas más. Para la zona euro, anticipa un incremento de los precios del 2,6% en 2026, siete décimas adicional, y del 2,1% en 2027, frente al 2% anterior. En Estados Unidos, la previsión de inflación para este año sube al 4,2% desde el 3% previo, mientras que la de 2027 se revisa siete décimas a la baja, hasta el 1,6%.

“La experiencia pasada ha demostrado que las fluctuaciones en los precios de las materias primas pueden elevar las expectativas de inflación y las presiones inflacionarias en general”, recuerda la OCDE, que incide en que los precios ya estaban en niveles altos antes del actual conflicto en Oriente Próximo por el impacto de la invasión de Ucrania.

Ante este escenario, la organización aconseja a los bancos centrales permanecer vigilantes y muy atentos a los cambios en el equilibrio de riesgos económicos y financieros, con el fin de asegurar que las presiones inflacionistas subyacentes se mantengan bajo control de manera duradera.

Así, considera que el repunte de los precios energéticos a escala mundial, originado por la oferta, “puede obviarse siempre que las expectativas de inflación se mantengan estables”, aunque admite que podría ser necesario ajustar la política monetaria si se detectan señales de presiones de precios más amplias o un deterioro del mercado laboral.

Para la zona euro, la OCDE contempla un ligero incremento de los tipos de interés oficiales en el segundo trimestre de este año, con el objetivo de anclar las expectativas de inflación pese al encarecimiento de la energía.

RIESGOS Y POLÍTICA FISCAL

Por otra parte, advierte de que interrupciones prolongadas en el suministro de energía, unos rendimientos de la inversión neta en IA por debajo de lo esperado o un aumento de las pérdidas en los mercados de capital privado “podrían desencadenar una reevaluación más generalizada del riesgo en los mercados financieros, con consecuencias adversas para la demanda privada”.

En este contexto, la OCDE subraya que las compañías vinculadas a la IA han ido ganando peso en la emisión de acciones y de bonos corporativos en EEUU en los últimos años, a medida que reducían su colchón de liquidez, y que también han recurrido de forma creciente a la financiación en mercados de deuda privados, menos transparentes.

“Esto podría generar una alta correlación del riesgo de impago en múltiples productos crediticios”, advierte la institución, que interpreta los recientes reembolsos y salidas netas en varios fondos de crédito privados como una señal de posibles tensiones de liquidez, con capacidad de trasladarse a la banca a través de un mayor uso de líneas de crédito y de alimentar dudas sobre la estabilidad financiera.

En relación con las medidas de apoyo fiscal puestas en marcha por los gobiernos para amortiguar el impacto del alza de la energía, la OCDE defiende que cualquier nueva intervención discrecional debe concentrarse en los hogares más vulnerables y en las empresas viables, manteniendo los incentivos al ahorro energético y con calendarios de retirada claramente definidos.

En este sentido, alerta de que los subsidios y transferencias de carácter general, las rebajas tributarias y los topes de precios son sencillos de aplicar con rapidez, “pero tendrán mayores costes fiscales” y debilitarán los estímulos para reducir el consumo de energía, además de obligar con probabilidad a recortes en otras partidas de gasto cuando el margen presupuestario sea muy limitado.

“Las nuevas medidas fiscales para amortiguar el impacto del aumento de los precios de la energía agravarán los desafíos presupuestarios que enfrentan actualmente la mayoría de los gobiernos”, concluye la OCDE.