La OMC anticipa una moderación del comercio mundial en 2026, con un avance del 1,9%

La OMC recorta sus previsiones: el comercio mundial crecerá un 1,9% en 2026 y alerta del riesgo añadido por la crisis energética y los fertilizantes.

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La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala.  Bernd Von Jutrczenka/Dpa

La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala. Bernd Von Jutrczenka/Dpa

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha revisado a la baja sus proyecciones y calcula ahora que el intercambio global de bienes crecerá un 1,9% en 2026, claramente por debajo del repunte del 4,6% estimado para 2025. La institución atribuye este menor dinamismo a la normalización de los flujos tras el auge de los productos vinculados a la IA y al adelanto de importaciones para esquivar nuevos aranceles.

De cara a 2027, el organismo prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías recupere algo de tracción y alcance un incremento del 2,6%, según su último informe. No obstante, el documento advierte de que estas previsiones no incorporan todavía el posible impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Irán, un foco de incertidumbre para la economía global.

Servicios y flujo total de bienes y servicios

El estudio de la OMC señala que el comercio de servicios comerciales también perderá fuelle y pasará a expandirse un 4,8% en 2026, por debajo del 5,3% calculado para este año, si bien apunta a una nueva aceleración hasta el 5,1% en 2027. En paralelo, el conjunto de transacciones de bienes y servicios aumentará un 2,6% en 2026, frente al 4,7% previsto para 2025.

Rebaja de las previsiones de PIB mundial

En el plano macroeconómico, la OMC ha recortado ligeramente sus estimaciones de crecimiento del PIB global, que pasan del 2,9% en 2025 al 2,8% tanto en 2026 como en 2027.

“Las perspectivas reflejan la resiliencia del comercio mundial, impulsado por el comercio de productos de alta tecnología y servicios digitales, las adaptaciones en las cadenas de suministro y la evitación de represalias recíprocas en materia de aranceles”, ha declarado la directora general de la organización internacional, Ngozi Okonjo-Iweala.

Riesgos por la crisis energética

La OMC contempla un escenario alternativo en el que los precios del petróleo y del gas natural se mantengan elevados durante todo el año. En ese caso, recortaría en 0,3 puntos porcentuales su previsión de expansión del PIB mundial.

Este encarecimiento sostenido de la energía también se trasladaría al comercio internacional, con una reducción de hasta 0,5 puntos en la proyección global para este año y de hasta 1 punto porcentual en las regiones más dependientes de las importaciones energéticas. En dicho contexto, el aumento del volumen de mercancías se limitaría al 1,4% y el comercio de servicios se situaría en el 4,1%.

“El aumento sostenido de los precios de la energía podría incrementar los riesgos para el comercio mundial, con posibles repercusiones en la seguridad alimentaria y presiones de costos para consumidores y empresas”, ha apuntado la directora general de la organización.

“No obstante, los miembros de la OMC pueden contribuir a amortiguar el impacto y aliviar la carga económica para las personas en todo el mundo manteniendo políticas comerciales predecibles y fortaleciendo la resiliencia de las cadenas de suministro”, ha añadido.

Impacto en fertilizantes y seguridad alimentaria

Más allá del encarecimiento de los combustibles, la casi paralización del tráfico en el estrecho de Ormuz ha tensionado el suministro mundial de fertilizantes, esenciales para la producción agrícola. La OMC recuerda que aproximadamente un tercio de las exportaciones globales de fertilizantes transitan habitualmente por este corredor estratégico.

Países como Tailandia, India y Brasil dependen del golfo Pérsico para cerca del 70%, 40% y 35%, respectivamente, de determinados fertilizantes clave, siendo todos ellos actores relevantes en la producción agrícola mundial.

Al mismo tiempo, los estados del golfo Pérsico afrontan retos significativos en materia de seguridad alimentaria, debido a su fuerte dependencia de las importaciones: hasta el 90% en el caso del maíz, la soja y el aceite vegetal, y alrededor del 75% en el del arroz.