La plantilla de Ericsson en España ha dado su visto bueno en la votación celebrada este miércoles al acuerdo sobre el ajuste de personal de la compañía, un pacto que refuerza la protección de la plantilla y garantiza que las salidas se produzcan de forma voluntaria. Esta ratificación llega después de que el pasado 19 de febrero concluyera el periodo de consultas del Expediente de Regulación de Empleo (ERE), en el que UGT decidió desmarcarse del acuerdo mientras que CCOO y STC lograron rebajar los despidos en un 8,8%.
CCOO ha señalado este jueves en un comunicado que está “satisfecha” con el acuerdo alcanzado con Ericsson sobre las condiciones del ERE planteado por la empresa hace aproximadamente un mes.
Tras varias semanas de negociación “intensa” y con posiciones “muy alejadas”, el sindicato ha destacado haber logrado los tres objetivos que se marcó al inicio del proceso: mejorar las condiciones económicas, reforzar las garantías sociales y dar prioridad a la voluntariedad para evitar salidas forzosas.
“Se han conseguido avances relevantes sobre las propuestas iniciales de la empresa y se ha reducido el impacto inicial del ERE de 180 personas a 164”. Esta frase, incluida en el comunicado que CCOO remitió la semana pasada a los 2.264 empleados de Ericsson, sintetiza la valoración del sindicato sobre un proceso negociador que se ha prolongado durante un mes y que califica de especialmente complejo.
El acuerdo firmado por CCOO y STC —del que UGT decidió quedar al margen— prevé el cese indemnizado de 164 trabajadores menores de 53 años y mayores de 63, un plan de rentas para quienes tengan entre 53 y 54 años y un esquema de prejubilaciones a partir de los 55 años.
Las personas que se presenten de forma voluntaria para dejar la empresa percibirán una prima de 5.000 euros, mientras que los ceses indemnizados y las prejubilaciones contarán con entre 600 y 1.000 euros adicionales, según la antigüedad de cada trabajador en la compañía.
El texto también incorpora un programa de recolocación de 12 meses que incluye orientación laboral, formación y apoyo en la búsqueda activa de empleo, además de un seguro médico de un año para todas las personas afectadas, ampliable hasta tres años para quienes tengan 60 años o sufran una enfermedad grave.
El sindicato ha subrayado que Ericsson se compromete igualmente a blindar los contratos de las personas embarazadas, víctimas de violencia de género, con enfermedades graves, con reducción de jornada, con una discapacidad igual o superior al 33% o que se encuentren de permiso por nacimiento.
“FIRMEZA Y DEDICACIÓN”
En el comunicado remitido recientemente a la plantilla, CCOO admitió que, dado que cada persona afectada tiene una situación distinta —edad, salario, años cotizados o circunstancias personales—, resultó “imposible” cerrar un acuerdo que satisfaga de forma individual a todo el mundo.
Aun así, el sindicato remarcó que, “con firmeza y dedicación”, ha conseguido “facilitar la mayor voluntariedad posible y reducir al mínimo el impacto”, según detalló en la circular difundida entre los trabajadores.
En ese mismo escrito, CCOO en Ericsson recalcó que, aunque el plan social no es el que habría diseñado desde cero, lo considera “sustancialmente mejor” que el escenario inicial planteado por la dirección de la empresa.