La plantilla de Tubos Reunidos secundará otra huelga este lunes coincidiendo con la negociación del ERE

Tubos Reunidos afronta una nueva huelga este lunes mientras negocia un ERE para 301 empleados en plena crisis de pérdidas y elevada deuda.

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Trabajadotres de Tubos Reunidos concentrados hasta la sede del Gobierno Vasco el Lakua, (archivo) IÑAKI BERASALUCE-EUROPA PRESS

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La plantilla de Tubos Reunidos está convocada a una nueva jornada de huelga este lunes, que tendrá lugar al mismo tiempo que una nueva reunión para seguir con las negociaciones del ERE, en el que se contempla el despido de 301 empleados de las factorías de Amurrio (Álava) y Trapagaran (Vizcaya).

Los trabajadores ya realizaron un paro el 17 de febrero, coincidiendo con la primera mesa negociadora, y han fijado nuevas jornadas de huelga para los días 26 de febrero y 4 y 9 de marzo, también ligadas a las siguientes reuniones.

Entre las 7.00 y las 14.00 horas de este lunes, los empleados de Tubos Reunidos se concentrarán en el puente de acceso a la planta de Amurrio, después de iniciar a medianoche un paro de 24 horas.

Características del ERE y situación financiera

El ERE planteado por la dirección llega tras registrar Tubos Reunidos unas pérdidas de 71,3 millones de euros el pasado ejercicio. A esta situación se suma una deuda acumulada que supera los 260 millones.

El 17 de febrero, Tubos Reunidos trasladó al comité de empresa su propuesta para “minimizar” el impacto social del ERE por el que despedirá a 301 empleados entre las plantas de Amurrio y Trapaga (87 eventuales y 214 fijos). El plan recoge prejubilaciones entre los 60 y 62 años, con un plan de Rentas del 60% del salario bruto hasta que el trabajador alcance los 63 años, además de bajas remuneradas con 30 días de salario por año trabajado y un máximo de 18 mensualidades.

El comité de empresa sostiene que la propuesta de la compañía no constituye un verdadero plan de viabilidad, ya que “no habla del futuro de la empresa y simplemente busca una reducción de costes sin asegurar la viabilidad futura” y subraya que no va a “entrar en el juego de la dirección de en una segunda reunión empezar a hablar de salidas incentivadas”, puesto que su compromiso es “no permitir la destrucción de empleo”.

Mientras tanto, el Gobierno Vasco ha expresado su disposición a respaldar a un inversor que presente un proyecto industrial “sólido” para Tubos Reunidos, aunque ha avisado de que, con el actual volumen de deuda, es “muy improbable encontrar inversores privados dispuestos a apostar” por la compañía.

Según trasladaron las instituciones vascas a los comités de empresa de Amurrio y Trapagaran en una reunión celebrada en Vitoria-Gasteiz a finales de la semana pasada, la condición esencial para garantizar la viabilidad del grupo pasa por una reestructuración de la deuda.