La Seguridad Social encadena la pérdida de 139.000 empleos agrarios y 67.000 del hogar desde 2018 tras las subidas del SMI

La afiliación agraria y del hogar cae con fuerza desde 2018, en paralelo al fuerte aumento del SMI y a las reformas laborales y del empleo doméstico.

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Trabajadores agrarios recogiendo la uva Ricardo Rubio - Europa Press

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La Seguridad Social ha dejado de contar con casi 139.000 afiliados medios en el Sistema Especial Agrario y con 67.600 en el Sistema Especial del Hogar entre diciembre de 2018 y diciembre de 2025. En términos relativos, esto supone descensos del 17% y del 16,5%, respectivamente, de acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones consultadas por Europa Press.

La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) vincula la pérdida de cotizantes en ambos colectivos en los últimos años al encarecimiento del salario mínimo interprofesional (SMI), que acumuló un alza del 61% entre 2018 y 2025, al pasar de 735 euros mensuales en catorce pagas a 1.184 euros. Para 2026, esta renta mínima se ha incrementado de nuevo hasta los 1.221 euros al mes.

Así lo detalla en su informe de panorama económico de febrero, al que ha tenido acceso Europa Press, donde remarca que al retroceso de afiliados agrarios y de empleados del hogar podría haber contribuido “la notable” subida del SMI en los últimos años, con un aumento del 83,5% entre 2014 y 2025.

El Sistema Especial Agrario cerró 2025 con 672.439 afiliados medios, lo que supone 19.167 menos que en 2024 (-2,8%) y 138.842 menos que en diciembre de 2018, cuando la media de ocupados superaba los 811.000. La CEOE destaca que este sistema especial viene destruyendo empleo “ininterrumpidamente” desde 2018.

En paralelo, el Sistema Especial de Empleados del Hogar terminó el pasado ejercicio con 342.993 afiliados medios, casi 11.000 menos que en 2024 (-3,1%) y 67.641 menos que en 2018 (-16,5%). La patronal española subraya que el dato actual es “muy inferior” al registrado diez años antes, en 2015, con descensos “más intensos” a partir de 2018.

“Precisamente, esta evolución decreciente contrasta con la mayor demanda de este tipo de personal para el cuidado de niños y mayores o las tareas del hogar”, señala la organización empresarial en su documento.

Ambos sistemas especiales, el agrario y el del hogar, quedaron integrados en el Régimen General de la Seguridad Social desde el 1 de enero de 2012 y han ido incorporando modificaciones normativas a lo largo de la última década.

Sindicatos: caída de afiliación y nuevos derechos en el empleo doméstico

Desde las organizaciones sindicales, la reducción de la afiliación media en el sector de empleados domésticos en los últimos años se explica por el impacto de la pandemia y, sobre todo, por los nuevos derechos reconocidos a las personas trabajadoras del hogar tras las reformas puestas en marcha desde 2022.

En esta línea, sostienen que el refuerzo de la protección laboral de las empleadas domésticas y el incremento del SMI han contribuido a revalorizar el trabajo en los hogares. Aunque admiten que se han elevado los costes de cotización, recuerdan que también se han aprobado bonificaciones y reducciones en las cuotas para los empleadores.

En cualquier caso, algunos sindicatos, como USO, cuestionan que realmente haya disminuido el número de empleadas del hogar y apuntan a que muchas podrían no estar siendo dadas de alta en la Seguridad Social, percibiendo su salario en “B” y quedando sin la cobertura social asociada a la afiliación.

La reforma de 2022 reconoció a los trabajadores del hogar el derecho a percibir la prestación por desempleo tras la extinción del contrato, estableciendo la obligación de cotizar por esta contingencia desde el 1 de octubre de 2022.

Del mismo modo, se suprimió la figura del desistimiento, que permitía al empleador poner fin a la relación laboral sin causa justificada; se garantizó el derecho de estos trabajadores a someterse a reconocimientos médicos periódicos y adaptados a los riesgos de su puesto, así como a abandonar el empleo ante situaciones de acoso o violencia, y se reforzó la obligación de formalizar el contrato por escrito y de cursar el alta en la Seguridad Social, entre otros cambios.

El deterioro del empleo en el campo español

El sector agrario español arrastra desde hace años una pérdida continuada de puestos de trabajo, que los especialistas asocian a una combinación de factores económicos, sociales y tecnológicos.

El incremento de los costes de producción, la escasa rentabilidad de muchos cultivos y el avance de la mecanización, que ha reducido la necesidad de mano de obra, han acelerado el deterioro de un sector envejecido y con escaso relevo generacional.

Además, el campo español se ha visto golpeado en los últimos años por fenómenos climáticos adversos, como sequías e inundaciones, y por la competencia desleal y las importaciones procedentes de terceros países, que han presionado a la baja los precios percibidos por los productores.