La Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid) ha avisado este jueves a las instituciones comunitarias de que se producirán recortes en nuevas inversiones y destrucción de empleo industrial si la Unión Europea no garantiza una preferencia clara para el acero producido dentro de sus fronteras.
En esta línea, la patronal ha trasladado a los ministerios de Industria y de Economía su “seria preocupación” por los últimos borradores del Industrial Accelerator Act de la UE, ya que, tal y como están redactados, podrían dejar al acero fuera de los instrumentos diseñados para favorecer la adquisición de bienes fabricados en territorio comunitario.
“Si esta exclusión se confirma el próximo día 25, Europa enviará una señal negativa a los inversores en uno de los momentos más delicados para su base industrial. La siderurgia europea afronta inversiones históricas para descarbonizar su producción, pero necesita una señal clara de que la demanda estratégica, infraestructuras, defensa, automoción o tecnologías limpias, apoyará la producción realizada dentro de la Unión”, ha defendido.
La organización del sector ha insistido en que, sin ese respaldo explícito, los proyectos de modernización se ralentizarán, el empleo industrial sufrirá y la UE incrementará su dependencia del acero procedente de terceros países, “muchos de ellos con menores estándares ambientales y fuertes apoyos públicos”.
Unesid ha remarcado en una nota que el acero es un insumo imprescindible para el desarrollo de infraestructuras críticas, equipos de defensa, redes de energía, sistemas de movilidad y tecnologías net-zero. “Perder capacidad productiva propia no es sólo una cuestión industrial, sino de seguridad económica y autonomía estratégica”, subraya.
A su juicio, en un escenario en el que otras grandes potencias ya están protegiendo de forma activa a su industria siderúrgica, excluir al acero de los instrumentos que deben dinamizar la demanda interna supondría “una incoherencia” con las prioridades estratégicas marcadas por Bruselas.
“Europa no puede aspirar a la autonomía estratégica mientras debilita su base industrial. Sin una demanda real de acero producido en Europa, la descarbonización se frena, la inversión se retrasa y el empleo industrial se pone en riesgo”, ha alertado Carola Hermoso, directora general de Unesid.
La asociación ha señalado que la siderurgia española y europea se encuentra “en el mayor proceso de transformación de su historia” con el objetivo de recortar emisiones y sostener su competitividad. No obstante, estas inversiones, “de miles de millones de euros”, sólo saldrán adelante si hay “certidumbre regulatoria” y una demanda sólida, advierte la patronal.
Por este motivo, reclama que la preferencia por los productos fabricados en Europa sea “real” y que se circunscriba al acero producido en el Espacio Económico Europeo. Asimismo, propone que los criterios de origen europeo y de huella de carbono se apliquen de forma conjunta en la contratación pública y en los programas vinculados a sectores considerados estratégicos.