La sostenibilidad se afianza como un factor decisivo de competitividad para reforzar la eficiencia, la capacidad de competir y la resiliencia del turismo en el actual escenario internacional, condicionado por la guerra en Oriente Medio, que ha presionado al alza los mercados energéticos y alterado los flujos turísticos.
Esta idea se situó entre las principales conclusiones de la mesa de debate “Gobernanza y alianzas para un turismo sostenible”, organizada en el seno de la comisión de turismo de la Cámara de Comercio de España, tras su suspensión en la “COP de Belén” el pasado noviembre a raíz de un incendio en las instalaciones del encuentro.
En la sesión participaron la coordinadora del programa Climate Action and Circularity de ONU Turismo, Virginia Fernández Trapa; el presidente de Anese, Luis Cabrera; la CEO de Sustainable Travel International, Paloma Zapata; y la miembro del proyecto LIFE ECOadapt de la Cámara de Comercio de Barcelona, Maite Masià; junto a los miembros de la Comisión de Turismo, presidida por Juan Ignacio Pardo.
A lo largo del coloquio, los intervinientes coincidieron en que la actual inestabilidad geoestratégica ha evidenciado la fragilidad del turismo ante la volatilidad de los precios de la energía, y remarcaron la urgencia de avanzar en eficiencia energética, electrificación y despliegue de renovables para disminuir la exposición al riesgo.
En relación con la sostenibilidad, los expertos insistieron en que debe materializarse en “ventajas competitivas tangibles”: reducción de costes operativos, mejora en la productividad, mayor resiliencia frente a shocks externos, y fortalecimiento de la reputación de los destinos.
“El turismo debe integrar plenamente la sostenibilidad. Es una condición imprescindible para garantizar la competitividad, la resiliencia y la calidad de nuestros destinos en el medio y largo plazo”, resaltó Juan Ignacio Pardo.
Asimismo, se puso el foco en la importancia de una gobernanza inclusiva, que dé voz a las comunidades locales y a todos los eslabones de la cadena de valor turística. En este sentido, Zapata incidió en que la sostenibilidad no ha de concebirse como un coste adicional, sino como una herramienta de gestión del riesgo y de generación de valor.
En la misma dirección, la representante de ONU Turismo señaló la transición del sector desde la sostenibilidad hacia modelos regenerativos, que no solo reducen impactos, sino que contribuyen a restaurar los destinos y a reforzar el tejido social local.
Por otro lado, Cabrera recordó que el turismo es responsable de entre el 8% y el 10% de las emisiones globales, y defendió la relevancia de las empresas de servicios energéticos para acelerar la transición, mientras que Masià detalló cómo el proyecto LIFE eCOadapt50 impulsa en Cataluña estrategias de adaptación climática a largo plazo, integrando a administraciones, empresas y actores del territorio.