La Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas conmemora dos décadas desde su apertura al público el 4 de febrero de 2006. Un día después se realizó su primer vuelo comercial, operado por Iberia con destino Barcelona, que despegó de la capital a las 05.30 horas, según un comunicado.
En su primer ejercicio completo de funcionamiento, la T4 superó el umbral de 50 millones de usuarios y cerró 2007 con 52,1 millones de pasajeros.
El origen de la Terminal T4 respondió a la urgencia de ampliar el aeropuerto ante el incremento constante del número de viajeros y la insuficiente capacidad del aeródromo madrileño para absorber ese volumen de tráfico.
Desde su puesta en servicio, el aeropuerto ha ido batiendo sus propios registros hasta concluir el pasado 2025 como el mejor ejercicio de su trayectoria, al superar los 68,1 millones de pasajeros.
A lo largo de estos 20 años, Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha sumado diversos hitos para la infraestructura, como la llegada de la línea de metro y del tren de cercanías hasta la T4, así como la apertura en 2022 de una nueva estación de autobuses.
El gestor aeroportuario ha subrayado también el desarrollo de las Ciudades Aeroportuarias, uno de sus proyectos estratégicos, orientado a impulsar actividades logísticas, aeronáuticas y de carga, hoteles, nuevos servicios y oficinas, entre las que se incluirá la futura sede de la compañía.
En el ámbito de la sostenibilidad, destacan, entre otras iniciativas, la construcción del mayor parque solar ubicado en un aeropuerto a nivel mundial y la implantación en todo el recinto de la conducción en remoto de las pasarelas de embarque.
En la actualidad, la Terminal T4 y su edificio satélite T4S suman una superficie conjunta de 800.000 metros cuadrados, con capacidad para atender hasta 10.400 pasajeros en las horas punta. La zona comercial supera los 25.000 metros cuadrados, con más de 80 establecimientos entre tiendas y restauración, a los que se añaden nuevos servicios como las Air Rooms en T4 o, más recientemente, las GettSleep Lounche en T4S.
El origen: el 'Plan Barajas'
En la década de 1990, Aena puso en marcha un programa de ampliación bajo la denominación de “Plan Barajas”, cuya primera fase se concretó a finales de los años 90 con la entrada en servicio de una nueva torre de control, una nueva pista —conocida entonces como tercera pista (18R-36L)— y la ampliación de los diques de las terminales T1 y T3.
Ya a comienzos de los años 2.000, la segunda fase del plan se centró en ampliar el aeropuerto con nuevas terminales y en la extensión del campo de vuelo, lo que permitió duplicar la capacidad, pasando de 35 a 70 millones de pasajeros anuales, y aumentar la capacidad operativa hasta 120 movimientos por hora.
Dentro de este conjunto de obras se incluyó la construcción de la Terminal T4 y su satélite T4S, nuevos aparcamientos y viales, dos nuevas pistas de aterrizaje y despegue, nuevas plataformas de estacionamiento de aeronaves, un túnel de servicios aeroportuarios para enlazar las nuevas terminales bajo las pistas y el soterramiento de la carretera M-111.
Estas actuaciones se completaron con importantes innovaciones tecnológicas, como el tren automático sin conductor, pionero en España; un sistema automático de tratamiento de equipajes con 120 kilómetros de cintas; y el Centro de Gestión Aeroportuaria.
4.000 millones de inversión para el futuro del aeropuerto
Mirando a los próximos años y con el límite de capacidad en el horizonte, Aena ha diseñado un plan inversor cercano a los 4.000 millones de euros para modernizar el aeródromo y facilitar que las aerolíneas operen de forma “eficiente” y que los viajeros cuenten con un servicio con “altos estándares de calidad”.
En detalle, las principales líneas de actuación se centrarán en la ampliación de las Terminales T4 y T4S, junto con sus plataformas de estacionamiento de aeronaves; la construcción de un nuevo edificio procesador frente a las Terminales T123; y la remodelación integral de las terminales existentes.