La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha señalado este miércoles que el clima actual de incertidumbre y de elevada tensión geopolítica puede convertirse en el impulso necesario para que las instituciones europeas sigan tomando decisiones incluso cuando no exista consenso unánime entre los Estados miembro.
“Creo que la dinámica ha cambiado mucho. Y creo que cada vez más los líderes, la industria y los responsables políticos están en sintonía. Cuando te enfrentas a una amenaza común o a una situación difícil, eso te lleva a esta dinámica. Creo que tenemos que buscar todas las formas de transgredir y progresar”, ha afirmado durante una mesa redonda celebrada en el Foro Económico Mundial de Davos.
Como muestra de este giro desde la exigencia de unanimidad hacia un esquema de mayoría cualificada, Lagarde ha mencionado la exención aprobada este mismo miércoles para Hungría, Eslovaquia y República Checa, que quedan liberadas de participar en la financiación del préstamo de hasta 90.000 millones de euros que la Unión Europea pondrá a disposición de Ucrania para cubrir sus necesidades presupuestarias durante los próximos dos años.
La exministra francesa de Economía ha reivindicado también la estrategia de comunicación del BCE, al sostener que el “nivel de educación requerido” para interpretar su comunicado sobre decisiones de tipos de interés es “considerablemente inferior” al que se necesita para seguir los mensajes de la Reserva Federal (Fed).
“Hemos hecho especial hincapié en ello para que se entienda, porque creemos que las expectativas de inflación tienen mucho que ver con lo que la gente valora que estamos haciendo para garantizar la estabilidad de precios”, ha razonado Lagarde.
Beneficios de una verdadera unión de mercado de capitales
En el mismo panel, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha subrayado las ventajas que supondría para el conjunto de la Unión Europea culminar la unión de mercado de capitales, al tiempo que ha advertido del importante coste de oportunidad que implica seguir posponiendo este proyecto.
Al respecto, Cuerpo ha ilustrado esta idea señalando que, en la última década, las compañías españolas han destinado más inversiones a Uruguay que al conjunto de Europa del Este.
“Si sumamos todos los países, hay que tener en cuenta que solo Polonia es diez veces más grande que Uruguay. Esa es una forma de ver la oportunidad”, ha elaborado.