Desde este miércoles entran en vigor normas de entrada más estrictas para acceder a Reino Unido. A partir de ahora, todos los viajeros que no necesiten visado para entrar en el país deberán contar obligatoriamente con la autorización electrónica de viaje (ETA, por sus siglas en inglés). Este permiso es exigible también a los ciudadanos españoles y las compañías aéreas impedirán embarcar a quienes no lo tengan tramitado.
El ETA comenzó a funcionar en octubre de 2023, aunque en una primera fase su uso era más flexible y no era una exigencia legal, sino una herramienta destinada a acelerar los controles en la frontera.
Con el nuevo marco, visitantes procedentes de 85 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá y los Estados miembros de la Unión Europea, están obligados por ley a disponer de un ETA cada vez que viajen a territorio británico. Si no lo han obtenido antes del vuelo, se les denegará el viaje antes del despegue. La obligación también alcanza a los pasajeros en tránsito por Reino Unido que deban pasar el control de pasaportes.
El documento cuesta 16 libras esterlinas (18,35 euros), permite realizar múltiples visitas y tiene una vigencia de dos años o hasta la fecha de caducidad del pasaporte, si esta es anterior.
En un comunicado, el Gobierno británico subraya que la tasa es “competitiva” y comparable a la de otros sistemas similares, como el ESTA de Estados Unidos, que tiene un precio de 40 dólares (33,89 euros), o el futuro permiso de la Unión Europea, aún no operativo, que se prevé cueste en torno a 20 euros.
Los nacionales británicos e irlandeses no necesitan solicitar un ETA, pero sí deberán presentar un pasaporte británico válido o un certificado de derecho cuando entren en el país, un documento que será completamente digital a partir de este jueves. En este sentido, el Ejecutivo recuerda que “a su discreción, las aerolíneas pueden aceptar algunos pasaportes británicos caducados como documentación alternativa”.
El ministro de Migración y Ciudadanía, Mike Tapp, ha recalcado que el programa ETA es “una parte fundamental” de la estrategia para reforzar la seguridad fronteriza del Reino Unido, ya que “contribuye a ofrecer un servicio más eficiente y moderno que beneficia tanto a los visitantes como a la población británica”.
Desde su puesta en marcha en octubre de 2023, el ETA ha sido requerido a más de 19 millones de personas y ha generado más de 383 millones de libras esterlinas (439 millones de euros), fondos que se destinan a reforzar y modernizar el sistema de control fronterizo.
La solicitud del ETA se realiza a través de la página web del Gobierno británico. Según las autoridades, la mayoría de los viajeros obtienen una respuesta “en minutos”, aunque se mantiene la recomendación de tramitarla con un mínimo de tres días de antelación.
Para completar la gestión, los solicitantes deben facilitar sus datos biográficos y biométricos y contestar a un breve cuestionario. Una vez aprobado, el permiso queda vinculado electrónicamente al pasaporte del viajero.