La empresa española afronta en 2025 una mayor exposición estructural al riesgo de tipo de cambio, al incrementar sus compras en moneda extranjera por encima de las ventas, de acuerdo con un análisis de la fintech Ebury basado en el “Informe Mensual de Comercio Exterior” de la Secretaría de Estado de Comercio.
En detalle, el 57,9% de las importaciones españolas se efectuó fuera de la zona euro, mientras que solo el 46,8% de las exportaciones tuvo como destino países extracomunitarios, lo que pone de manifiesto una “asimetría estructural entre ingresos y costes” denominados en divisa.
“Esta diferencia implica que el tejido empresarial español en su conjunto está estructuralmente más expuesto al riesgo cambiario por el lado de los costes que por el de los ingresos”, ha señalado el director general de Ebury España, Luis Merino.
El documento remarca que este desajuste se produce en un escenario de incremento del déficit comercial, que en 2025 se situó en 57.055 millones de euros, tras anotarse exportaciones por 387.092 millones (+0,7%) e importaciones por 444.146 millones de euros (+4,6%).
En esta línea, Merino ha recordado que un saldo negativo elevado supone una “necesidad estructural de compra de divisa extranjera” y que “cuanto mayor es el desequilibrio comercial, mayor es la sensibilidad agregada” del conjunto empresarial a las variaciones en los tipos de cambio.
Por regiones, Asia aglutinó el 22,3% de las compras al exterior de España en 2025, con China aportando por sí sola el 11,3% del total, lo que aumenta la dependencia no solo del cruce euro/dólar, sino también de otras divisas asiáticas.
Al mismo tiempo, el estudio resalta la “estructura del tejido exportador”, definida por una “fuerte atomización”. De las 127.084 compañías exportadoras registradas, el 65,7% vende al exterior menos de 50.000 euros al año y el 94% no rebasa los 5 millones de euros, frente a un reducido 0,9% que supera los 50 millones.
De forma paralela, las 1.000 mayores empresas concentran el 65,2% del “valor total exportado”, lo que pone de relieve una marcada dualidad entre el peso del negocio y la cantidad de operadores.
Desde la firma apuntan que esta dualidad evidencia que, aunque el “volumen de comercio está concentrado en grandes compañías”, el riesgo de divisa, medido por número de empresas afectadas, recae “mayoritariamente sobre pymes”, que suelen disponer de “menor estructura financiera especializada en cobertura sistemática”.
En este marco, Ebury subraya que la gestión activa del riesgo de cambio deja de ser una “práctica reservada a grandes corporaciones” para convertirse en una “variable estratégica para miles de pequeñas y medianas empresas” con presencia en mercados internacionales.