Las gestoras prevén un rebote del oro y convierten las caídas en oportunidades de compra

Grandes gestoras ven las caídas del oro como ocasión de compra y prevén un fuerte rebote apoyado en sus fundamentos y el contexto geopolítico.

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Lingotes de oro. JINGMING PAN

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Los especialistas de las grandes gestoras internacionales consideran que el oro podría protagonizar un rebote en el corto plazo, después de que se hayan relajado parcialmente las tensiones entre EEUU e Israel, por un lado, e Irán, por otro.

Desde que el pasado 28 de febrero estallara el conflicto en Oriente Próximo, tras el primer ataque coordinado de Washignton y Tel Aviv sobre Teheran, el metal precioso –que tradicionalmente había actuado como activo refugio en episodios previos de inestabilidad global– ha llegado a dejarse más de un 22%, al pasar de moverse en torno a los 5.300 dólares por onza en la sesión previa al inicio de la guerra a marcar 4.100 ‘billetes verdes’ el lunes 23 de marzo.

Con el anuncio de negociaciones por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la República Islámica y la presentación de un plan de paz de 15 puntos por parte de Washington, el oro ha recuperado parte del terreno perdido hasta rondar los 4.550 dólares.

Aunque en este episodio el metal no ha actuado como refugio, la entidad de servicios financieros y principal banco de Suiza, UBS, sostiene que “su papel tanto como cobertura como instrumento esencial para la diversificación de carteras se mantiene sin cambios”.

En este sentido, desde UBS remarcan que los precios actuales del oro “son atractivos para los inversores a largo plazo” y subrayan que el metal “ayuda a protegerse frente a los efectos de segundo orden de los acontecimientos geopolíticos”.

Caídas temporales y fundamentos sólidos del oro

En una línea similar, la gestora francesa Ofi Invest AM explica que las ventanas de entrada que ofrece ahora el oro responden a que su corrección es “coyuntural” y “no han variado sus fundamentos sólidos”.

Los expertos de la firma coinciden en que, al ser un mercado “muy liquido”, suele ser de los primeros en acusar las tensiones y recuerdan que, como ha sucedido en otras ocasiones, a “estas correcciones le siguen fuertes rebotes”.

Con todo, los analistas de Ofi Invest AM admiten que hay factores adicionales en juego. Entre ellos, mencionan que “ciertos países del Golfo podrían vender parte de sus reservas, para financiar gastos de defensa y reconstrucción”, un escenario que, por ahora, no se ha producido.

Asimismo, destacan que Oriente Medio es un enclave clave para el oro, ya que alrededor del 20% del comercio mundial pasa por Dubai. Este elemento, remarcan, hace que el consumo del metal en la región tienda a moderarse a medida que se prolonga la guerra de Irán.

De cara a una posible subida del precio del dinero por parte de los bancos centrales, la gestora francesa advierte de que “el endeudamiento en las principales economías es tan elevado, que no puede soportar una subida de los tipos de interés reales sin que se generen serias dudas sobre la solvencia de la deuda soberana”.

Como consecuencia, y junto a un mayor riesgo de estanflación, señalan que el oro se consolida como una opción especialmente interesante para el ahorrador, al ser percibido como una reserva de valor fiable frente al riesgo de impago o de turbulencias económicas.

Por ello, los analistas de Ofi Invest AM estiman que el oro debería “retomar su tendencia alcista”, lo que facilitaría “el regreso a los niveles máximos de precios e incluso a superarlos”. Y recuerdan que “es una situación que se ha repetido en el pasado muchas veces”.

Un potencial alcista cercano al 38%

Desde UBS se muestran aún más concretos y calculan que la cotización podría aproximarse a los 6.000 ‘billetes verdes’. “Creemos que la trayectoria alcista a largo plazo del oro sigue intacta y prevemos que el metal precioso alcance los 5.900 dólares por onza a finales de este año”, ha señalado el director de Inversiones de UBS Global Wealth Management, Mark Haefele.

En paralelo, el banco estadounidense JP Morgan elevó esa proyección, antes de que estallara el conflicto, hasta los 6.300 dólares por onza. Si se compara con el precio actual, el margen de revalorización supera el 38%.