México contabilizó en 2025 entradas de remesas por un total de 61.791 millones de dólares (52.295 millones de euros), lo que implica un retroceso del 4,6% en comparación con el año previo, en un escenario condicionado por las políticas migratorias aplicadas en Estados Unidos, de acuerdo con las cifras publicadas por el Banco de México (Banxico).
A lo largo del ejercicio, el 99,1% de estos recursos llegó mediante transferencias electrónicas, que sumaron 61.197 millones de dólares (51.808 millones de euros), consolidándose como el principal canal de envío.
En contraste, las operaciones en efectivo y en especie, junto con las “money orders”, apenas aportaron el 0,7% y el 0,2% del total, respectivamente, al alcanzar montos de 463 y 131 millones de dólares (391 y 110 millones de euros).
De forma paralela, las salidas de remesas desde México ascendieron a 1.183 millones de dólares (1.001 millones de euros), lo que representa una disminución del 9,6% frente al registro del año anterior.
Si se observa el comportamiento de diciembre, los ingresos de remesas procedentes del extranjero avanzaron un 1,9%, hasta los 5.322 millones de dólares (4.504 millones de euros). Al mismo tiempo, las remesas enviadas por residentes en México hacia otros países aumentaron un 9,4% interanual, hasta los 122 millones de dólares (103 millones de euros).
Con estos movimientos, el saldo neto de la cuenta de remesas en México en 2025 se situó en 60.608 millones de dólares (51.300 millones de euros), lo que supone una reducción anual del 4,5% frente al ejercicio precedente.
México se convirtió en el único país de América Latina y el Caribe que registró una bajada de remesas, del 5,6%, en el primer semestre de 2025, coincidiendo con el arranque del mandato del nuevo presidente estadounidense, Donald Trump. En contraste, otras economías de la región anotaron incrementos de doble dígito, como Honduras (25,3%), El Salvador (17,9%) o Colombia (13,9%).