El jefe de estrategia de Lazard, Ronald Temple, ha afirmado este jueves en un encuentro con periodistas que el principal desafío, y al mismo tiempo una gran ocasión para Europa, reside en incrementar la inversión destinada a la industria de defensa.
“Europa necesita tener su propio ejército y fuerza de defensa para poder proteger su territorio cuando se trata de negociaciones y otras discusiones sobre temas como Groenlandia, la OTAN o los aranceles”, ha advertido Temple, sugiriendo que, en su opinión, resultaría más eficaz contar con un único ejército europeo con bases repartidas por los distintos Estados que mantener múltiples fuerzas armadas nacionales.
El especialista en cuestiones macroeconómicas y geopolíticas ha indicado que considera que la mayoría de los Ejecutivos europeos, aunque no todos, han asumido ya el mensaje de que la inversión en defensa es “crítica” para el crecimiento futuro y la seguridad del Viejo Continente.
“Alemania es obviamente la que ha hecho una apuesta más agresiva por invertir en infraestructuras de defensa y en defensa directamente”, ha señalado Temple, precisando que esta estrategia también se explica por su menor endeudamiento y déficit frente a otros países como España o Italia.
Visión sobre la eurozona y la energía
En otro orden de cosas, el directivo se ha mostrado positivo respecto a las perspectivas de la eurozona, al detectar un “mercado laboral fuerte, una inflación bajo control y una mejora de la confianza de los consumidores”. Sin embargo, ha subrayado que otro gran reto para Europa es abaratar el coste de la energía, dado que, pese al descenso de los precios en los últimos años, el suministro energético en Estados Unidos (EEUU) continúa siendo más económico.
Una situación que ha tildado de “frustrante”, ya que Europa ha sido “más agresiva en el tratamiento de la crisis climática y la transición energética”. “Así que creo que ese es un desafío para Europa, como lo es la competencia de China”, ha añadido.
Al cerrar su análisis sobre el continente europeo, Temple ha valorado de forma favorable el proyecto de euro digital que impulsa el Banco Central Europeo (BCE). A su juicio, esta iniciativa podría servir para atraer más capital y consolidarse como un refugio seguro para el ahorro. En paralelo, ha apuntado que EEUU también estudia el lanzamiento de una moneda digital, aunque sin involucrar a la Reserva Federal (Fed), un planteamiento que considera “más arriesgado”.
Fed, Trump y la sucesión de Powell
Además, el ejecutivo ha abordado el enfrentamiento entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y la Fed, después de que la Casa Blanca haya promovido investigaciones sobre el presidente del banco central, Jerome Powell, poniendo en cuestión la autonomía de la institución. “Creo que la independencia de la Fed es uno de los riesgos más prominentes para el mercado”, ha remarcado, subrayando también la relevancia de quién suceda a Powell y, sobre todo, de si esa persona será realmente independiente de Trump.
En esta línea, Temple ha apuntado que, incluso si Trump designa a alguien considerado “independiente”, le inquieta que la percepción sobre la autonomía de la Fed ya se haya visto alterada. “El hecho de que Trump hable tanto sobre qué política monetaria se debería seguir hace difícil que los inversores confíen en que la Fed tome decisiones monetarias basadas en datos y no por presión política”, ha explicado.
Escenario global hacia 2026 y oportunidades de inversión
Asimismo, el directivo de Lazard ha aprovechado su intervención para repasar las perspectivas geopolíticas, económicas y de mercados de cara a 2026, anticipando un contexto de crecimiento global moderado, con una desaceleración en EEUU y China y un comportamiento relativamente mejor de la zona euro y Japón.
Temple también ha analizado el posible fin del excepcionalismo estadounidense y las consecuencias de los aranceles, así como las tensiones entre inflación y empleo. Finalmente, ha destacado las oportunidades más allá de EEUU, con especial atención a Europa, Japón y mercados emergentes como Corea o Colombia, y ha resaltado el rol del oro como “alternativa al debilitamiento del dólar” en un escenario de mayor incertidumbre.