Líderes de la UE exigen respuestas urgentes para relanzar la competitividad o asumir una Europa a dos velocidades

Los líderes de la UE reclaman decisiones urgentes para impulsar la competitividad y avisan de que, sin avances, Europa podría avanzar a dos velocidades.

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Varios líderes de la Unión Europea charlan antes del inicio de la cumbre informal que celebran en el castillo de Alden Biesen (Bélgica). FREDERIC SIERAKOWSKI / EUROPEAN COUNCIL

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La mayoría de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea reunidos este jueves en una cumbre informal han coincidido a su llegada en que el bloque debe adoptar medidas “urgentes” para relanzar la competitividad y blindar sus industrias estratégicas. Algunos dirigentes, como el presidente francés Emmanuel Macron, han advertido de que, si en un plazo de seis meses no se concretan decisiones “concretas”, será inevitable avanzar hacia una Europa “a dos velocidades”, en la que grupos de países progresen sin esperar el acuerdo de los 27.

“Lo importante es que realmente vayamos rápido, que haya decisiones muy concretas de aquí a junio y miraremos en junio, juntos, dónde estamos”, ha declarado Macron a los medios a su llegada al “retiro” de líderes de la UE en el castillo de Alden Biesen (Bilzen), en el este de Bélgica, muy próximo a la frontera con Países Bajos.

El dirigente francés ha dejado claro que, si para entonces “en ciertos temas, no se avanza a 27, (habrá que) darse el derecho a avanzar en cooperación reforzada para ir más rápido”. Ha recalcado así el “sentimiento de urgencia” que comparten las capitales ante el empeoramiento del contexto internacional, y ha avisado de que no quiere que la exigencia de unanimidad frene los expedientes clave para la competitividad europea.

En esta línea, ha defendido que la Unión Europea debe “defender un contenido europeo, una preferencia europea” en los sectores más expuestos, planteando un enfoque que priorice el ‘Made in Europe’ como vía para consolidar la base industrial del bloque y reforzar su autonomía estratégica.

Asimismo ha insistido en el “sentimiento de urgencia” compartido entre capitales y ha reclamado una reacción “muy clara” ante el endurecimiento del entorno global. “Vemos una competencia muy fuerte, una presión muy fuerte de China, los aranceles impuestos por los estadounidenses y las amenazas de prácticas coercitivas. Esto impone una reacción”, ha sostenido.

Macron ha recordado que el análisis sobre la pérdida de dinamismo europeo ya está sobre la mesa, aludiendo a los informes de Mario Draghi y Enrico Letta, y ha abogado por pasar de la reflexión a la aplicación. Como prioridad inmediata, ha pedido acelerar medidas de corto plazo para simplificar normas, profundizar el mercado único y avanzar en energía y financiación.

“Vamos a ir mucho más rápido en la simplificación, en la profundización del mercado único, en las cuestiones de energía y de financiación”, ha señalado, subrayando además la existencia de una “alianza franco-alemana muy fuerte” en estas materias.

El presidente francés también ha defendido seguir diversificando socios y alianzas para “reducir riesgos” y aumentar la resiliencia económica europea en un escenario de creciente fragmentación geopolítica, al tiempo que ha remarcado la importancia de continuar financiando la innovación con fondos públicos y privados, tal y como propone el informe Draghi, con el objetivo de sostener la competitividad europea a largo plazo.

Presión para decisiones rápidas y tangibles

Antes del inicio formal de la cumbre a 27, una veintena de líderes, entre los que no se encontraba el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha reunido con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para coordinar posiciones y aumentar la presión con el fin de que los próximos meses se dediquen a sacar adelante medidas concretas en favor de la competitividad.

El primer ministro belga, Bart de Wever, uno de los anfitriones del encuentro previo, ha dejado claro a su llegada a la cumbre a 27 que existe una percepción compartida sobre la urgencia de adoptar decisiones específicas que refuercen la industria europea y la hagan más competitiva, evitando que sectores clave como el acero o la petroquímica pierdan terreno.

Por ello, el líder belga ha defendido que los jefes de Estado y de Gobierno pidan a Bruselas propuestas “concretas sobre la mesa cada mes” para apuntalar la competitividad europea y que se comprometan a que ese ritmo se traduzca en “medidas concretas” ya este año.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha explicado que la cita previa de la veintena de mandatarios ha servido para alinear a los países que “están de acuerdo en la urgencia de dar una respuesta” sobre cómo reactivar la competitividad en los sectores productivos esenciales y “estructurar” una hoja de ruta que deje claro a la Comisión Europea que no solo esperan un debate más formal en el Consejo Europeo de marzo, sino que pretenden “seguir paso a paso” las propuestas y vigilar que se atienden las indicaciones de los 27 en ámbitos como la reducción de la burocracia o el coste de la energía.

Una UE más ágil y eficaz

En la misma línea se ha expresado el canciller alemán, Friedrich Merz, que ha puesto el foco en lograr que la UE sea “más rápida y mejor” para garantizar una “industria competitiva”, y ha reiterado su confianza en la buena sintonía con París en este debate.

“Me alegra que Emmanuel Macron y yo estemos de acuerdo, como casi siempre, en estas cuestiones. Confío en que hoy demos un paso adelante, sin tomar decisiones todavía, pero preparando las decisiones que se adoptarán dentro de cuatro semanas, cuando nos reunamos para el próximo Consejo Europeo ordinario en Bruselas”, ha recalcado.

Por su parte, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, ha pedido centrar la discusión “exclusivamente en la agenda de competitividad” tras un año dominado por sucesivas crisis, y ha considerado “clave” que de esta reunión salgan orientaciones claras para el Consejo Europeo del próximo marzo.

Martin ha abogado además por avanzar en la Unión de Ahorros e Inversiones para movilizar capital privado, reforzar el capital riesgo y facilitar que las pequeñas y medianas empresas puedan crecer en todo el territorio comunitario. “La disponibilidad de capital para emprendedores y pymes en Europa es un asunto muy serio”, ha señalado, destacando que una integración financiera más profunda puede beneficiar de forma especial a economías abiertas como la irlandesa.

En relación con el recurso a la cooperación reforzada, el dirigente irlandés se ha mostrado dispuesto a contemplarla y ha admitido que “en términos de ejecución, para sacar adelante propuestas, puede ser necesaria”. “No le tenemos temor”, ha subrayado, si bien ha precisado que su aplicación “dependerá de los detalles concretos”.

Rechazo al “proteccionismo” interno

No obstante, Martin ha marcado distancias respecto a otros líderes en torno a la “preferencia europea”. Aunque ha admitido la necesidad de fortalecer la resiliencia industrial y reducir dependencias excesivas, ha advertido de que la UE debe preservar su modelo de comercio abierto.

“Estamos cerrando acuerdos comerciales en todo el mundo, con India por ejemplo. Es algo contradictorio decir que necesitamos un enfoque más proteccionista dentro de Europa”, ha señalado, insistiendo en la posibilidad de “encontrar un equilibrio”.

Con ello se alinea con la postura de la Alta Representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, quien ha defendido que, si la Unión refuerza su competitividad interna, sus productos también serán competitivos en el mercado global y no hará falta recurrir a herramientas proteccionistas.

“Soy liberal, así que no creo en el proteccionismo, porque a largo plazo pienso que es mejor para nuestras empresas que puedan exportar libremente. Y si nos fortalecemos, entonces nuestros productos también serán competitivos”, ha remarcado.