Lladró se adentra en el universo Pokémon coincidiendo con el trigésimo aniversario de la franquicia, presentando dos piezas en las que la firma valenciana traslada a las populares criaturas a su característico lenguaje de porcelana artística.
La compañía lanza una serie limitada de 288 ejemplares de “Pikachu & Eevee”, una composición en la que ambos personajes aparecen sentados sobre una repisa adornada con hojas y flores, como si hiciesen una pausa en plena aventura.
Para su adaptación a la porcelana, cada Pokémon ha sido analizado minuciosamente, prestando atención a proporciones, expresiones y volúmenes. Pikachu, criatura de tipo eléctrico, se ha plasmado con total fidelidad tanto en su anatomía como en su paleta cromática.
Desde la empresa subrayan que el resultado es fruto de un proceso “de más de mil horas de trabajo especializado en escultura, desarrollo técnico y ornamentación”. La figura está formada por 14 componentes distintos y se ha decorado con un amarillo intenso y un rojo vibrante, según detallan desde la firma.
Eevee, conocido por su singular capacidad para evolucionar en múltiples formas, se compone en este caso de 11 piezas, que abarcan desde las orejas y las patas hasta elementos diminutos como los ojos, los mechones o los mofletes. Se ha recreado en gamas crema y marrones, y se han acentuado sus rasgos mediante un barniz ligero que aporta relieve y dinamismo.
La composición se completa con flores y hojas modeladas totalmente a mano, pétalo a pétalo, en delicados tonos rosa, amarillo, blanco y verde, dispuestas sobre una repisa en matices verdes y tostados.
Considerado uno de los Pokémon más icónicos del planeta, Pikachu se ha convertido en un símbolo de la cultura popular, y los artistas de Lladró lo sitúan en una escena cotidiana, “sosteniendo una pequeña flor entre las manos”.
Su contorno redondeado hace que se identifiquen al instante sus rasgos más característicos: las orejas rematadas en negro, los mofletes encendidos en rojo y el color amarillo realzado con esmaltes brillantes para preservar la pureza del tono. La cola en forma de rayo añade el toque definitivo y alude a su capacidad para liberar energía eléctrica.