Lombard Odier sostiene que el entorno financiero global sigue siendo “lo suficientemente favorables” como para absorber el posible impacto y sostener los activos de riesgo vinculados a una eventual crisis del crédito privado.
La firma explica en su informe mensual de Estrategia de Inversión de abril de 2026, elaborado por su equipo de estrategia, que “Dado que la economía mundial se encontraba en una situación relativamente sólida al inicio del conflicto, las repercusiones del deterioro de la situación macroeconómica en las tasas de pago deberían seguir siendo relativamente limitadas”.
En cuanto a los desafíos que rodean al crédito privado, el documento menciona la elevada incertidumbre sobre la trayectoria futura de los tipos de interés y el efecto que puede tener la inteligencia artificial en determinados sectores y modelos de negocio.
Según el informe, “El mercado de crédito privado está iniciando un ciclo más típico en el que los impagos y las tasas de pérdidas desempeñan un papel más importante a la hora de determinar los resultados”.
Frente a este contexto, la entidad considera que la respuesta adecuada pasa por una estrategia de inversión “disciplinada y muy selectiva”, basada en una visión de largo plazo y en un compromiso de capital “constante” a lo largo de los distintos ciclos crediticios y de mercado.
En su propia gestión, Lombard Odier ha optado por centrarse en préstamos garantizados de primer rango, lo que sitúa a estos instrumentos dentro del segmento más conservador del universo de crédito privado.
Además, la gestora ha reducido el riesgo mediante inversiones en estructuras de fondos sin apalancamiento, negocios de carácter defensivo y documentación crediticia de elevada calidad, complementando este enfoque con una diversificación hacia áreas menos correlacionadas que se benefician de una mayor volatilidad en el mercado de crédito.