Las entidades financieras de la zona euro han reforzado las trabas para conceder préstamos y líneas de crédito a las empresas en el primer trimestre de 2026, con la mayor intensidad desde 2023. Al mismo tiempo, han aplicado un leve endurecimiento en los criterios para las hipotecas y un incremento más acusado en las exigencias del crédito al consumo, de acuerdo con la encuesta de préstamos bancarios del Banco Central Europeo (BCE).
El sondeo, llevado a cabo entre el 19 de marzo y el 7 de abril de 2026 con la participación de 161 bancos, muestra un endurecimiento neto adicional “ mayor de lo esperado” de las condiciones de crédito a las empresas en los tres primeros meses del año. Un 10% neto de entidades, “el más pronunciado desde el tercer trimestre de 2023”, ha reforzado sus estándares, prolongando la dinámica observada desde mediados de 2025.
Entre las principales economías del área del euro, los bancos de España, Francia y Alemania comunicaron criterios de concesión más estrictos para las compañías, mientras que las entidades italianas no reportaron variaciones en sus estándares.
Los bancos encuestados atribuyeron este giro a los riesgos que perciben sobre el escenario económico y a una menor tolerancia al riesgo, subrayando que los factores geopolíticos y energéticos han empujado a un mayor endurecimiento de sus políticas internas.
En este contexto, algunas entidades notificaron un ajuste aún más severo en el caso de las exposiciones a empresas con elevado consumo energético y a operaciones vinculadas con Oriente Próximo.
De cara al segundo trimestre de 2026, las entidades de la zona euro anticipan un endurecimiento neto generalizado y más intenso de los estándares de crédito para los préstamos a empresas, que alcanzaría el 19%.
En paralelo, durante el primer trimestre los bancos informaron de un ligero endurecimiento neto en los criterios de concesión de hipotecas, del 2%, mientras que las condiciones para el crédito al consumo se hicieron sensiblemente más estrictas, con un 15%.
En el segmento hipotecario, la percepción del riesgo fue determinante en el cierre de los criterios, aunque la competencia ejerció un pequeño efecto amortiguador. En cambio, en el crédito al consumo, la menor tolerancia al riesgo y la mayor percepción de riesgos por parte de las entidades se situaron como los factores clave detrás del reforzamiento de las condiciones.
El ajuste de los criterios para los préstamos hipotecarios se alineó, en términos generales, con lo que los bancos habían previsto, mientras que el endurecimiento del crédito al consumo superó sus propias expectativas.
Entre las mayores economías del euro, los estándares para la concesión de hipotecas se endurecieron en Alemania y España, mientras que permanecieron estables en Italia y Francia.
Para el segundo trimestre, las entidades prevén que los criterios de concesión sigan tensionándose tanto en los préstamos para vivienda, con un 8%, como en el crédito al consumo, con un 13%.
En lo referente a la demanda de financiación en el primer trimestre, los bancos señalaron un ligero descenso neto en las solicitudes de préstamos y líneas de crédito por parte de las empresas, del -2%, en contraste con la subida que esperaban en la encuesta previa, del 6%.
Este retroceso neto se explicó sobre todo por la caída de la demanda destinada a inversión fija, compensada parcialmente por un aumento de las peticiones ligadas a existencias y capital circulante, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.
Al mismo tiempo, algunas entidades indicaron que la evolución de los precios de la energía estaba impulsando una mayor necesidad de liquidez de las compañías, mientras que otras apuntaron a la mayor incertidumbre y al retraso de los proyectos de inversión como elementos que contenían la demanda.
En el caso de los préstamos para la compra de vivienda, la demanda se mantuvo estable, en el 0%, por debajo del incremento del 3% que los bancos habían anticipado para el trimestre. Las entidades destacaron que el deterioro de la confianza de los hogares y la evolución de los tipos de interés influyeron negativamente en las nuevas solicitudes hipotecarias.
Por su parte, la demanda de crédito al consumo y de otros préstamos a hogares se redujo con fuerza, un -11%, tras un leve descenso en el trimestre precedente y frente a las previsiones de un ligero repunte del 2%.
Esta caída en el crédito al consumo reflejó un menor gasto en bienes duraderos y una confianza del consumidor más débil, a lo que se sumó el efecto adverso del nivel general de los tipos de interés.
Mirando al segundo trimestre de 2026, las entidades pronostican nuevas bajadas en la demanda de préstamos hipotecarios, del -20%, y de crédito al consumo, del -9%.