El impacto del cambio climático apenas figura entre las inquietudes de quienes buscan comprar vivienda. Solo el 12,1% de los potenciales compradores lo cita como uno de los aspectos que más le inquietan al elegir casa, pese a que más de 2,7 millones de personas viven actualmente en zonas con elevado riesgo de inundación, de acuerdo con cifras de Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI).
En la práctica, los criterios clásicos siguen pesando mucho más en la decisión de compra: el 72% de los encuestados sitúa el precio como la principal preocupación, seguido de encontrar una ubicación adecuada (48,8%) y de la capacidad de asumir el coste de la vivienda con el propio salario (48,3%).
Desde UCI subrayan que el comprador tiende a centrarse en lo "inmediato", aunque la exposición al riesgo climático es un elemento que puede condicionar el valor futuro de la vivienda, las coberturas de los seguros o la necesidad de realizar obras de adaptación.
"Es lógico que el comprador se centre en el precio o en el tipo de interés. Pero el riesgo climático es ya una variable estructural que conviene revisar antes de elegir una vivienda. Anticiparse es proteger el patrimonio familiar y reforzar la sostenibilidad de la vivienda", ha señalado la directora de Financiación Hipotecaria de UCI, Lorena Zenkñussen.
La entidad insiste en que no se trata de reemplazar los factores tradicionales -- precio, financiación o estabilidad laboral --, sino de ampliar el enfoque en una decisión que condiciona buena parte de la vida financiera de un hogar.
"Hace años incorporamos con naturalidad la cultura de compra responsable en términos de endeudamiento y ahorro. El siguiente paso es integrar también la resiliencia climática. Informarse y anticiparse es una forma de proteger tanto la estabilidad financiera como el valor del patrimonio", ha expuesto Zenklussen.