Los expertos constatan que los bonos del Estado fallan como refugio en la guerra

Los bonos soberanos han dejado de actuar como refugio en la guerra de Oriente Próximo, con fuertes repuntes de rentabilidad en Europa y Estados Unidos.

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Decenas de personas hacen cola para contratar Letras del Tesoro, en el Banco de España. Carlos Luján - Europa Press

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Los analistas de los grandes fondos de inversión coinciden en su diagnóstico sobre el conflicto en Oriente Próximo desde la óptica de los mercados: tras un mes de guerra, los bonos del Estado no han cumplido su tradicional función de activo refugio.

Desde la sesión inmediatamente anterior al estallido de los ataques --el pasado 27 de febrero--, la rentabilidad del bono español a 10 años se ha incrementado cerca de un 19%, al pasar del 3,064% entonces al 3,640% actual, llegando incluso a aproximarse al 3,7% en algunos momentos de la jornada del viernes.

En el resto del continente, la evolución no ha sido mucho más benigna para las principales economías europeas. El interés del bono italiano a 10 años se ha disparado un 24% en ese mismo intervalo, hasta situarse en el 4,075%.

Por encima del repunte español se encuentra el francés. La rentabilidad de la deuda pública gala a una década ha escalado más de un 19%, hasta el 3,834%. Solo Alemania, entre las grandes potencias del bloque comunitario, registra un avance más moderado que España, con un incremento del 17%, tras alcanzar el 3,099% en el mismo periodo.

En Estados Unidos, el rendimiento del bono del Tesoro, que ya partía de niveles elevados por el fuerte endeudamiento del país, ha subido más de un 11%, hasta el 4,43%.

“CUANDO EL PROBLEMA ES LA INFLACIÓN, LOS BONOS NO OFRECEN REFUGIO”

“Las expectativas del mercado han pasado en apenas tres semanas de prever una bajada de más de 10 puntos básicos por parte del Banco Central Europeo (BCE) en 2026 a anticipar ahora subidas de 77 puntos. Del mismo modo, los precios implícitos de la Reserva Federal han oscilado de -60 puntos a +10”, ha explicado el responsable de análisis de Generali AM, Vincent Chaigneau.

Para el analista, “resulta preocupante que los rendimientos reales de los bonos del Tesoro a 10 años hayan aumentado más rápido que los umbrales de equilibrio de la inflación”.

En la misma línea, el director de inversiones de renta fija de Aberdeen Investments, Luke Hickmore, subraya que, si la inflación termina siendo más elevada de lo previsto, los cupones de los bonos “pierden poder adquisitivo”. En consecuencia, sostiene, los inversores reclaman “un mayor rendimiento para compensar”.

“Cuando los precios de los bonos caen, los rendimientos suben.

Esta dinámica ha quedado clara en las últimas semanas. A medida que los precios del petróleo han subido debido a las preocupaciones sobre el suministro, los mercados han ido revisando al alza sus previsiones de inflación. A su vez, los rendimientos de los bonos han subido en las principales economías”, explica.

Al comparar la situación actual con otros episodios de tensión económica recientes, como la crisis ligada a la pandemia, Hickmore sostiene que en esta ocasión es “diferente”, ya que el origen está en el encarecimiento de la energía y en la inflación, y no en “un colapso de la demanda”. Y remata: “Cuando el problema es la inflación, los bonos no ofrecen refugio”.

EL MERCADO EXIGE UNA PRIMA MAYOR

Derivada de la incertidumbre geopolítica, el experto apunta que en el mercado de deuda actual varias primas se están ampliando de forma simultánea: una asociada a una inflación más alta; otra, al horizonte de incertidumbre; y una tercera, ligada al riesgo geopolítico que se suma a las anteriores.

Con este telón de fondo, Chaigneau anticipa que el comportamiento de los activos dependerá de cómo evolucione la guerra en las próximas semanas. Si se impone un escenario de “distensión”, estima que las fuertes subidas del dólar estadounidense --que se ha apreciado más de un 3% frente al euro-- “se irían desvaneciendo y los activos cíclicos registrarían pérdidas”.

No obstante, el responsable de análisis de Generali AM prefiere no precipitar un giro de estrategia y mantiene su “posición defensiva” en duración, salvo que el estrecho de Ormuz se “reabra por completo”.