La Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (Andimat) ha difundido un documento en el que reclama “mayor ambición” al futuro Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE). La patronal del sector pide reforzar especialmente la lucha contra la pobreza energética y elevar los objetivos de rehabilitación del parque inmobiliario, en línea con la meta de lograr edificios de cero emisiones en 2050.
En este posicionamiento, Andimat exige además que el PNRE tenga un enfoque más estable, predecible e inclusivo, e incorpore “datos más precisos de rehabilitación” para poder cumplir de forma efectiva con los compromisos de descarbonización y de reducción de la pobreza energética.
La organización subraya la urgencia de “priorizar la reducción de la demanda energética”, apostando por una mejora profunda del aislamiento, la fijación de normas mínimas de eficiencia energética, un esquema de apoyo financiero y fiscal estable y accesible, el aumento del alcance real de las ayudas, la simplificación de su tramitación y concesión, así como la creación de una base de datos estatal de edificios que permita seguir y evaluar el avance de la rehabilitación.
Andimat juzga “insuficientes” las medidas contempladas hasta ahora y reclama que el concepto de “confort pasivo” se incorpore de forma explícita a la normativa técnica. Advierte, además, de que los coeficientes recogidos en el Código Técnico de la Edificación (CTE) “no son suficientemente exigentes”, lo que limita la mejora real del comportamiento energético de los inmuebles.
La asociación ve imprescindible introducir obligaciones legales que garanticen condiciones adecuadas de confort en las viviendas. En esta línea, insta al Ministerio a fijar valores de transmitancia térmica más estrictos para conseguir una bajada significativa de los consumos, algo que, según defiende, “conducirá a edificios con consumos de energía más reducidos”.
Junto a ello, la entidad plantea la puesta en marcha de medidas específicas para asegurar la protección, el acompañamiento y el acceso de los hogares más vulnerables a las rehabilitaciones térmicas. También propone revisar el factor de ponderación del ahorro energético con el fin de hacer “atractivas” las actuaciones dirigidas a combatir la pobreza energética.
Andimat reclama asimismo acelerar el despliegue de las ventanillas únicas de asesoramiento en rehabilitación, de forma que se refuercen y coordinen mejor los canales de información ya existentes y se agilicen los procedimientos para solicitar y obtener las ayudas destinadas a la mejora de la envolvente térmica de los edificios.
En el plano normativo, la asociación sugiere que las Normas Mínimas de Eficiencia Energética (MEPS) no se circunscriban solo al ámbito terciario y pasen a ser obligatorias también para el parque residencial. Para ello, pide acompañarlas de incentivos fiscales y financieros, apoyo técnico continuado y campañas de divulgación, además de fijar calendarios concretos de aplicación que impulsen el ritmo de la rehabilitación.
En su análisis, Andimat pone el foco igualmente en la incertidumbre que pesa sobre las ayudas públicas y los beneficios fiscales ligados a las obras subvencionadas con fondos ‘Next Generation’ “ante el agotamiento de los mismos”, y considera “crítico” que se mantengan en el tiempo las deducciones fiscales por rehabilitación energética. Al mismo tiempo, solicita modificar la ley del sistema CAE para que el ahorro se contabilice durante toda la vida útil del material o sistema aislante instalado.
Para garantizar que los ahorros proyectados se materialicen, la patronal propone que la administración refuerce de forma notable los mecanismos de control, implantando un sistema de supervisión más exigente que contemple “inspecciones en obra para verificar unos aspectos mínimos que garanticen la realidad de lo planificado en el proyecto”, y creando un registro oficial de empresas habilitadas que asegure la cualificación de los profesionales que ejecutan las obras de renovación.
El documento incluye también recomendaciones para asegurar la calidad de las intervenciones y evitar problemas como el “robo de calor” entre recintos colindantes que estén desocupados, una cuestión que, según recuerda, “hasta ahora no se ha tratado legislativamente”.
Andimat sostiene que únicamente con un marco “previsible, estable y técnicamente exigente” será posible alcanzar el objetivo de rehabilitar las 1.377.000 viviendas fijado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) antes de que termine la década.