Los fondos europeos de recuperación “Next Generation EU (NGEU)” explican entre el 10% y el 14% del incremento del PIB de España en el periodo 2021-2025, según un informe difundido este jueves por Funcas y Afi.
En términos concretos, estos recursos habrían sumado entre 1,4 y 2,1 puntos porcentuales al nivel del PIB en esos años, un resultado que recoge el efecto neto sobre la actividad económica del gasto ejecutado, centrado sobre todo en inversión, con cargo al programa comunitario.
España figura entre los mayores beneficiarios del NGEU. De una asignación total de 160.000 millones de euros entre transferencias y préstamos, el Ejecutivo ha optado por solicitar únicamente alrededor de una cuarta parte de los créditos disponibles, por lo que la dotación efectiva se sitúa en 103.000 millones.
Estos fondos se articulan mediante el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), que combina reformas estructurales e inversiones pactadas previamente con la Comisión Europea y sujetas a un calendario de hitos y objetivos que finaliza el próximo mes de agosto.
Brecha de 14.000 millones entre fondos recibidos y ejecutados
A cierre de 2025, España había percibido 71.366 millones de euros, de los que se había comprometido algo más del 80% (57.395 millones), el equivalente al 3,4% del PIB de 2025, mientras que el gasto efectivamente realizado en Contabilidad Nacional alcanzaba el 55% (cerca de 39.000 millones).
La distancia entre los desembolsos y los importes ya comprometidos ronda así los 14.000 millones de euros. Esta diferencia refleja el volumen de recursos que están ya disponibles pero que continúan pendientes de ser adjudicados o ejecutados por las distintas administraciones públicas.
De acuerdo con el estudio, el desajuste entre el peso de los fondos comprometidos sobre el PIB (3,4%) y su aportación efectiva al crecimiento (sensiblemente menor, entre 1,4 y 2,1 puntos) es un fenómeno común en los países receptores y se vincula al denominado efecto sustitución entre financiación pública y privada. Parte de las inversiones financiadas con el programa europeo se habrían llevado a cabo igualmente sin estas ayudas, utilizando recursos propios de las empresas.
Un impacto transformador aún incompleto
“A pesar de la canalización de los fondos hacia la economía, el efecto transformador todavía no se ha materializado plenamente”, han alertado los expertos de Funcas y Afi.
Analizando la evolución de la inversión en maquinaria y bienes de equipo frente a sus registros históricos, el documento concluye que los fondos han servido principalmente para apuntalar la inversión pública, mientras que el estímulo sobre la inversión privada productiva ha quedado por debajo de lo esperado inicialmente.
Esta dinámica se observa también en los datos agregados: a finales de 2025, la inversión empresarial seguía 3,3 puntos por debajo del nivel previo a la pandemia en términos reales, aunque en los últimos trimestres se aprecia cierta recuperación. De forma paralela, la productividad mantiene un comportamiento todavía poco vigoroso.
Entre los factores que han limitado el alcance transformador del programa, los autores señalan el reto que ha supuesto la magnitud del Plan y el reducido margen temporal para las capacidades de gestión y la coordinación entre administraciones.
Como muestra de ello, la tasa de resolución de las convocatorias ronda el 60%, lo que evidencia la presencia de cuellos de botella administrativos y problemas de diseño en los instrumentos que retrasan la conversión de las ayudas disponibles en gasto real sobre la economía.
Asimismo, la gobernanza multinivel ha añadido un grado adicional de complejidad. La Administración General del Estado gestiona cerca del 60% de los fondos movilizados, las comunidades autónomas alrededor del 25% y las entidades locales el 15% restante. Los ritmos de ejecución difieren de forma notable entre territorios, reflejando desigualdades en capacidades técnicas, en la configuración de las convocatorias y en la experiencia previa en la gestión de fondos europeos.
La propia estructura del tejido productivo español también puede haber acotado la respuesta inversora. Las compañías con más de 250 trabajadores concentran aproximadamente el 45,7% de los compromisos de gasto del PRTR pese a suponer solo el 0,4% del total de empresas. En cambio, las microempresas, que representan el 89,3% del censo empresarial, apenas reciben en torno al 10%.
“Esta concentración es coherente con la naturaleza de los proyectos tractores, que requieren escala de inversión y capacidad de gestión, pero condiciona el efecto agregado del programa”, se explica en el estudio.