Los datos de siniestralidad laboral muestran una fuerte brecha por sexo: los hombres acumulan en torno al 70% de los accidentes de trabajo con baja ocurridos durante la jornada y el 93% de los siniestros mortales. Por el contrario, las mujeres son mayoría en los accidentes que se producen en los desplazamientos entre el domicilio y el puesto de trabajo (accidentes 'in itínere'), donde representan el 54% del total, y también en algo más de la mitad de las enfermedades profesionales registradas.
Estas conclusiones proceden de un informe de CCOO sobre siniestralidad en el trabajo presentado este miércoles en rueda de prensa por el secretario general del sindicato, Unai Sordo, y el responsable de Salud Laboral, Mariano Sanz. El documento vincula el descenso de la accidentalidad laboral de los últimos años al cambio “sin parangón” en la estructura del empleo y a la mejora de su calidad desde la aprobación de la reforma laboral, y no tanto a un avance real en la cultura preventiva dentro de las empresas.
El estudio atribuye la mayor presencia femenina en los accidentes 'in itínere' y en las enfermedades profesionales a la elevada parcialidad de sus contratos y al peso desproporcionado de las tareas de cuidados que soportan las mujeres. En paralelo, entre la población española que declara padecer un problema de salud mental, el 36% (que se eleva al 49% en el caso de las mujeres) lo relaciona con el trabajo, con sus condiciones o con la incompatibilidad de los horarios laborales con la vida personal.
Según las cifras recopiladas por CCOO, los empleados con ocupaciones manuales soportan índices de incidencia casi 500 veces superiores a los de los trabajadores técnicos. Un ejemplo ilustrativo es que el 16% de los peones de la industria manufacturera sufrió algún accidente laboral en 2025.
El análisis por edad revela que los índices más altos de accidentes con baja se concentran entre los 16 y los 19 años, mientras que la mortalidad laboral tiene mayor incidencia entre los trabajadores de más de 60 años. En este contexto, Sordo ha alertado de un fuerte aumento de las patologías no traumáticas asociadas a infartos e ictus, “donde el vínculo con la edad es bastante evidente”.
“Hay sectores donde el envejecimiento de la población ocupada es un problemón en términos de salud y de seguridad en el puesto de trabajo y queremos que se habiliten los coeficientes de reducción para que los trabajadores mayores en sectores con especial incidencia de accidentes puedan jubilarse anticipadamente”, ha apuntado Sordo.
Por nacionalidad, los trabajadores originarios de Ecuador, Colombia, Marruecos y Senegal presentan tasas de incidencia que duplican a las de los españoles. El sindicato relaciona esta realidad con la fuerte concentración de estas personas en sectores de alta siniestralidad, como la construcción, que según Sordo continúa siendo “un agujero negro” en materia de seguridad, y con la mayor vulnerabilidad de estos trabajadores a la hora de reclamar sus derechos.
“Alguien que está en una situación de vulnerabilidad o de irregularidad no puede exigir unas medidas de prevención, no puede exigir un arnés porque se puede ir a la calle, y tiene una tendencia a tener un accidente infinitamente superior”, ha subrayado Sordo, que considera que el proceso de regularización de migrantes que arranca mañana podría contribuir a reducir la siniestralidad entre la población trabajadora extranjera “en la medida en que les da fuerza para poder ejercer el derecho de exigir condiciones de trabajo y condiciones de seguridad”.
Deficiencias en la evaluación de riesgos y falta de prioridad preventiva
CCOO denuncia que el 35% de los partes de accidente revisados indican que en la evaluación de riesgos no figuraba el riesgo concreto que causó el siniestro. Para el sindicato, este dato evidencia que muchas empresas se centran en cumplir con el trámite documental, pero no en realizar evaluaciones de riesgos rigurosas y útiles.
En esta línea, Mariano Sanz ha insistido en que la prevención de riesgos laborales no figura entre las prioridades reales del tejido empresarial.
“Estamos viendo cuáles son las actitudes de los empresarios ante cualquier cosa que sea una ausencia al trabajo, que todo es un coste, todo es una carga. Son muy beligerantes y están muy hiperventilados por todo lo que sea esto de las ausencias al trabajo. Parece que el único centro de sus preocupaciones es el absentismo y la persecución a las trabajadores que ejercen un derecho. Y además están poniendo sombras sobre la profesionalidad de nuestros médicos de atención primaria que, a fin de cuentas, son los últimos en prescribir las bajas”, ha criticado.
Enfermedades profesionales “masivamente infradeclaradas”
El sindicato vuelve a llamar la atención sobre el importante “déficit” en el reconocimiento de las enfermedades profesionales en España, que están “masivamente infradeclaradas”, según las palabras de Mariano Sanz.
En 2025 únicamente se comunicaron alrededor de 30.700 enfermedades profesionales, en su mayoría ligadas a trastornos musculoesqueléticos. Para CCOO, esta cifra no refleja ni de lejos la realidad del daño a la salud derivado del trabajo.
En relación con el cáncer de origen laboral, el sindicato denuncia la incoherencia de que en España solo se registraran el año pasado 119 casos de cáncer vinculados al trabajo, de los que apenas 35 dieron lugar a una baja laboral, cuando la Sociedad Española de Oncología contabilizó más de 297.000 nuevos diagnósticos de cáncer en 2025.
“Hay una estimación, nada exagerada, de que en nuestro país al año puede haber del orden de 16.000 personas cuyo cáncer, el cáncer por el que enferma, tiene un origen profesional. Estamos hablando del orden de 6.000 muertes que están pasando como cánceres que aparecen porque sí, cuando su origen, más que probablemente, es laboral. Según la Agencia Europea de Salud Laboral, entre el 5% y el 10% de los cánceres en Europa son de origen profesional. Si en España hubo casi 300.000 casos de cáncer el año pasado, no hay más que echar la cuenta para entender la escandalosa dimensión del subregistro de enfermedades profesionales relacionadas con el cáncer en España”, ha denunciado Sordo.
De acuerdo con CCOO, la duración media de las bajas por enfermedad profesional era de 62 días en 2021 y ha aumentado hasta 121 días en 2025. También las incapacidades temporales por contingencias comunes gestionadas por las mutuas han duplicado sus tiempos de respuesta.
En el ámbito de la salud mental, el año pasado se registraron más de 600.000 procesos de incapacidad temporal por este motivo, pero solo 203 se vincularon oficialmente con el trabajo. “Y todos sabemos que la digitalización, la inteligencia artificial, los mecanismos de control, están afectando de una manera determinante a las condiciones de salud y a las condiciones de salud mental de los trabajadores”.
Cambios en el empleo y exigencias de CCOO
CCOO valora positivamente que los accidentes laborales hayan descendido en los últimos años, pero Sordo recalca que esta evolución no se debe a una mejora sustancial de la prevención en las empresas, sino al tipo de empleo que se está creando y al aumento de su calidad.
Según ha explicado, una parte significativa de los nuevos puestos de trabajo se concentra en ocupaciones con índices de accidentabilidad inferiores a la media. A ello se suma el retroceso de la temporalidad y de la rotación laboral, que ha tenido un efecto cualitativo relevante en la reducción de los accidentes.
Ante este escenario, el sindicato reclama acelerar la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la aprobación de los reales decretos comprometidos sobre riesgos psicosociales y cambio climático; avanzar en la internalización de la prevención de riesgos; reforzar la implicación de los médicos de atención primaria para que emitan diagnósticos de sospecha de enfermedad profesional, y extender las evaluaciones específicas sobre riesgos psicosociales a todas las empresas, entre otras medidas.