El negocio de los hoteles 'boutique' en España facturó 555 millones de euros en 2024 y se prevé que supere los 907 millones de euros en 2030, de acuerdo con las últimas cifras del sector recopiladas por Grand View Research.
Este avance evidencia un cambio profundo en la hotelería europea, en la que el diseño, la identidad local y la personalización se han consolidado como los ejes que impulsan el mercado frente a los modelos de alojamiento tradicionales.
A escala europea, el informe Europe Boutique Hotel Market Analysis calcula que este segmento alcanzó los 2.620 millones de euros en 2024. Las proyecciones contemplan una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 5,7% hasta 2031, lo que situaría el negocio cercano a los 4.040 millones de euros al término de ese periodo.
Este dinamismo se integra en una tendencia global en la que el mercado 'boutique' aspira a llegar a los 34.500 millones de euros en 2030.
Madrid, polo clave del turismo independiente
En el contexto español, Madrid se ha afianzado como enclave prioritario para este tipo de establecimientos. Datos de la consultora HSV indican que más de la mitad de la oferta hotelera de la ciudad corresponde a hoteles independientes.
Esta realidad responde a un interés creciente por “espacios con carácter”, tal y como apunta Óscar Bellido, manager del hotel Casa Almagro by The Pavilions, quien subraya que 2026 supone un “punto de inflexión” en la consolidación de una hotelería más humana y vinculada al destino.
La expansión de los hoteles 'boutique' no se explica solo por variables macroeconómicas, sino por una transformación profunda en los hábitos del viajero.
El turista actual se orienta hacia experiencias inmersivas que combinen narrativa propia, gastronomía de autor, propuestas artísticas y una interacción auténtica con el entorno local. Este planteamiento ha permitido a los hoteles independientes ganar terreno en un mercado donde los formatos más estandarizados muestran síntomas de saturación.
Hacia una hotelería de autor en 2026
El sector afronta el ejercicio actual integrando propuestas que trascienden el simple alojamiento. La gran línea de tendencia para 2026 pasa por configurar ecosistemas en los que el hotel funcione como un nodo cultural y social dentro del tejido urbano.
Los analistas coinciden en que la madurez del turismo europeo obliga a replantear la forma de hospedar, situando la identidad y la autenticidad como elementos clave de competitividad.
El buen momento del segmento 'boutique' está seduciendo tanto a viajeros con elevado poder adquisitivo como a inversores que identifican en estos activos una opción de rentabilidad sostenida en el tiempo.
El gran desafío de los próximos años será preservar el trato personalizado y la gestión independiente al mismo tiempo que se escalan las operaciones para atender una demanda que, según todas las previsiones, mantendrá una senda de crecimiento continuado durante la próxima década.