Los inversores del mercado prevén nuevas alzas de los tipos de interés por parte de los grandes bancos centrales —Banco Central Europeo (BCE), Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y Banco de Inglaterra— para hacer frente al repunte de la inflación derivado del agravamiento del conflicto en Oriente Próximo.
En particular, los mercados “esperan ahora hasta tres subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra y del BCE, y una de la Fed antes de fin de año”, según detalla el equipo de renta fija de Federated Hermes.
La Fed y el BCE tienen previsto celebrar sus próximas reuniones de política monetaria a finales de abril. Para esas fechas, ambas instituciones “contarán con un conjunto de datos más amplio para evaluar el impacto del crecimiento y la inflación en la economía”, explican la economista de UBS Global Wealth Management, Maelle Quillevere, y el economista jefe para la eurozona y el Reino Unido, Dean Turner.
Pese a ello, los expertos de UBS prevén que el BCE opte por mantener los tipos de interés “sin cambios” en el 2% a finales de este mes y que “pase por alto” el actual shock inflacionista, que en marzo se situó en el 2,5% impulsado por el encarecimiento de la energía.
Por el efecto de los mayores costes energéticos, el economista jefe de AllianzGI, Christian Schulz, proyecta un crecimiento “moderado” para Europa de entre el 1% y el 1,5% en 2026, con un apoyo positivo procedente de Alemania, junto a un repunte de la inflación de la eurozona por encima del objetivo del 2% marcado por el BCE.
“En este contexto”, sostiene, “consideramos plausible que no haya recortes de tipos del BCE este año y que exista un bajo umbral para posibles subidas”.
Un escenario diferente al de 2022
Los mercados descuentan que los bancos centrales volverán a subir los tipos de interés para no repetir los “errores” de 2021, cuando el BCE y la Fed calificaron de transitorio el aumento de la inflación.
“Ahora, por temor a repetir ese error, podrían incurrir en el opuesto: endurecer en exceso la política monetaria y provocar una recesión que, previsiblemente, terminarían combatiendo con recortes de tipos”, advierte el analista senior del Flossbach von Storch Research Institute, Pablo Duarte.
El encarecimiento de la energía incrementa el riesgo de recesión, especialmente en la eurozona, donde la dependencia de las importaciones energéticas es mayor y la productividad arrastra un comportamiento débil desde hace años.
“En este contexto, resulta plausible un nuevo cambio de rumbo. Si el crecimiento se deteriora y las presiones inflacionarias remiten, los bancos centrales podrían verse obligados a revertir su política, retomando los recortes de tipos”, concluye Duarte.