La celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 ha tenido un efecto directo en el turismo en Italia, impulsando cerca de un 10% las reservas de actividades en los meses de enero y febrero frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con los datos de mercado recopilados por la plataforma Civitatis.
Este avance ha estado protagonizado sobre todo por el público hispanohablante y portugués, con especial peso de los viajeros procedentes de España, Argentina y México, junto a un notable repunte del turismo doméstico italiano.
El informe subraya que los grandes acontecimientos deportivos se han consolidado como un instrumento esencial para mitigar la estacionalidad turística en el arco mediterráneo.
El análisis del volumen de reservas revela un comportamiento especialmente dinámico en las ciudades ligadas de forma directa al mapa olímpico. Verona, que acoge la ceremonia de clausura, ha registrado un aumento del 30% en la contratación de servicios turísticos. A su vez, el área de influencia de Venecia ha experimentado un incremento del 12%, reflejando el efecto de capilaridad que el evento ha generado sobre los destinos conectados estratégicamente con las sedes oficiales.
La cita olímpica en enclaves como Cortina d'Ampezzo, Bormio o Livigno ha contribuido a proyectar una imagen renovada de la vertiente alpina de Italia. En este escenario, se ha incrementado la demanda de propuestas que combinan patrimonio cultural y entorno natural, con especial protagonismo de las visitas guiadas y las excursiones a los Dolomitas, situadas entre los productos más solicitados del periodo.
Italia refuerza su papel como destino invernal
Más allá del resultado deportivo, Milán-Cortina 2026 ha consolidado a Italia como un destino atractivo también en pleno invierno. Aunque tradicionalmente se la asocia al verano, la gastronomía y el arte, la cita olímpica ha puesto en primer plano su faceta alpina.
Para la industria turística, este tipo de acontecimientos representa una palanca estratégica: amplían la temporada, diversifican los perfiles de viajeros y construyen una narrativa positiva en torno al país anfitrión. En el caso italiano, la combinación de deporte, paisaje y cultura se ha revelado como un binomio ganador.
El avance no se ha limitado a Milán y Cortina d'Ampezzo, sino que se ha extendido al resto de sedes oficiales y a los territorios cercanos. Venecia, integrada en el área de influencia de los Juegos Olímpicos de Invierno, ha registrado un repunte de reservas superior al 12%, mientras que Verona —una de las sedes oficiales y escenario de la Clausura— ha vivido un crecimiento de más del 30% durante los dos primeros meses del año.
Estas cifras evidencian cómo el evento ha dinamizado no solo los escenarios estrictamente deportivos, sino también los destinos conectados al mapa olímpico a través de su red de transporte y servicios.
En este marco, muchos viajeros que se han desplazado a la zona olímpica han completado su estancia con experiencias como la excursión a los Dolomitas desde Venecia —uno de los grandes paisajes naturales asociados a la competición— o la visita a una bodega en el Lago de Garda, con cata de vino y aceite. Propuestas que permiten adentrarse en el entorno alpino y en la tradición gastronómica del norte de Italia más allá de las pruebas deportivas.
Con Milán-Cortina 2026 ya clausurados, Italia no solo despide unos Juegos Olímpicos de Invierno de récord en lo deportivo, sino también una edición que ha reforzado su atractivo internacional y ha despertado el interés de miles de viajeros que ahora observan el país con una mirada renovada.