Los mercados anticipan inmovilismo del BCE y la Fed en su inminente decisión sobre tipos de interés

Los mercados dan por hecho que Fed y BCE mantendrán los tipos sin cambios mientras evalúan el impacto inflacionista de la guerra en Oriente Próximo.

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El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell. Hu Yousong / Xinhua News / ContactoPhoto

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La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) encaran esta semana su segunda cita desde el estallido del conflicto en Oriente Próximo con el foco en el repunte de la inflación, impulsada por el encarecimiento de la energía. Pese a ello, la mayoría de expertos considera que ambos bancos centrales optarán por mantener sin cambios el precio del dinero ante la incertidumbre sobre el verdadero impacto económico de la guerra.

La Fed decidió en marzo conservar los tipos dentro del rango objetivo del 3,50% al 3,75% y, en la que será la última reunión presidida por Jerome Powell, prevista para el miércoles 29 de abril, los inversores no contemplan variaciones inmediatas en la orientación de la política monetaria.

En paralelo, la institución encabezada por Christine Lagarde, que se reúne el jueves 30 de abril, ya dejó el tipo rector en torno al 2,15% en su encuentro anterior —nivel que mantiene desde junio de 2025—, aunque advirtió del repunte de la inflación que podría sufrir la eurozona en los próximos meses por la presión de los precios energéticos derivada del conflicto bélico.

“La visión general es cautela sobre la inflación tanto en Europa como en Estados Unidos, ya que los factores que impulsan la inflación desde la Covid-19 son más estructurales de lo que anticipa el mercado”, ha explicado el director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, Raphaël Thuin.

La Fed, atrapada entre inflación y empleo

La Reserva Federal atraviesa una fase especialmente delicada, con unos indicadores macroeconómicos en Estados Unidos condicionados por la tensión entre la solidez del mercado laboral y la persistencia de las presiones inflacionistas, lo que por ahora aleja la opción de un recorte de tipos. Además, la próxima reunión podría ser la última con Jerome Powell al mando, mientras que la llegada de Kevin Warsh —propuesto por Trump y partidario en ocasiones de abaratar el dinero— se percibe como inminente.

En este contexto, los analistas apuestan porque el banco central estadounidense mantenga una estrategia de “esperar y ver”, evitando tocar el precio del dinero hasta disponer de mayor claridad sobre las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Próximo.

“Por ahora, el escenario teórico parece confirmarse, lo que debería permitir a la Reserva Federal hacer caso omiso del caos y mantener los tipos de interés sin cambios en su reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de abril”, ha aseverado el economista jefe de DWS para Estados Unidos, Christian Scherrmann.

No obstante, las probabilidades de que la Fed acometa algún recorte del precio del dinero en los próximos meses van en aumento, especialmente si se confirma el relevo en la presidencia. “Si Kevin Warsh es confirmado como próximo presidente de la Reserva Federal, es probable que abogue por una bajada de los tipos de interés basándose en su opinión de que el crecimiento impulsado por la IA no provocará inflación”, ha descrito el director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, Eiko Sievert.

Las prioridades del futuro “guardián del dólar” aún no están totalmente definidas, pero “independientemente de quién ocupe la presidencia, es probable que la principal tarea de la Fed a corto plazo siga siendo vigilar si los efectos de segunda ronda derivados de los precios del petróleo no se reflejan en la inflación subyacente y si las presiones sobre los precios provocadas por los aranceles han alcanzado su punto álgido”, ha destacado Christian Scherrmann.

El BCE se inclina por prolongar la pausa

En las últimas semanas, varios miembros del Consejo de Gobierno del BCE han defendido que la mejor estrategia pasa por mantener el tipo de referencia en los niveles actuales. El gobernador del banco central de Grecia, Yannis Stournaras, considera que la institución “debería esperar” ante la posibilidad de que las negociaciones para poner fin a la guerra avancen en el corto plazo.

“Tenemos mucha experiencia de crisis anteriores. Así que, si es necesario, actuaremos de inmediato. Pero por el momento, todas las estimaciones que tenemos indican que la inflación, por el momento, repito, podría ser menor que en nuestro escenario base este año, dadas las circunstancias actuales y si la guerra termina pronto”, defendió el banquero central griego en el Foro Económico de Delfos.

En la misma línea se pronunció el gobernador del banco central de Lituania, Gediminas Simkus, quien afirmó: “No deberíamos aumentar los tipos de interés en la próxima reunión de política monetaria”.

Otros responsables del BCE, entre ellos la propia Lagarde, han sido más prudentes y han subrayado que será necesario “recopilar más datos” antes de fijar el próximo movimiento de política monetaria, dada la doble incógnita que rodea a la guerra: su duración y la magnitud de sus repercusiones económicas.

Aun así, la presidenta del BCE recalcó que no se comprometía “de antemano” con una senda concreta de tipos, aunque reiteró que están “decididos a garantizar que la inflación se estabilice en el objetivo del 2% a medio plazo”.

“Nadie sabe con certeza cuánto durará la situación y dudo que para la próxima semana tengamos claridad al respecto”, declaró en Fráncfort este miércoles el economista jefe del BCE, Philip Lane, quien insistió en que el alcance del impacto de la guerra sobre la economía del área del euro sigue siendo difícil de calibrar.

Por su parte, el gobernador del banco central de Letonia, Martins Kazaks, señaló en una entrevista al ‘Financial Times’ que el BCE goza del “lujo” de poder esperar antes de precipitarse a subir los tipos. “No tenemos prisa. Todavía tenemos el gran lujo de recopilar datos y formarnos nuestra propia opinión”, aseveró.

El mercado apuesta por continuidad, con la vista en junio

La mayoría de las casas de análisis coincide en que el BCE no modificará los tipos en la reunión de esta semana, aunque no descartan que la institución se plantee una subida en junio si la evolución de los precios así lo justifica.

El gestor de Carteras de Renta Fija en Mediolanum, Niall Scanlon, ha apuntado que el banco central aún no dispone de información suficiente para justificar un movimiento al alza y ha subrayado que la incertidumbre domina el escenario sobre el que el BCE deberá aplicar su estrategia monetaria.

“Dado que los mercados descuentan actualmente alrededor de dos subidas de tipos del BCE durante el resto de 2026, creemos que es poco probable que el BCE transmita en esta reunión un mensaje que refuerce las expectativas de un endurecimiento más allá de este horizonte”, ha explicado Scanlon.

En la misma dirección, el economista jefe de Bank of America para Europa, Rubén Segura-Cayuela, considera que lo más razonable es que el BCE deje inalterados los tipos ante la ausencia de nuevos datos que arrojen luz sobre las secuelas económicas de la crisis. También prevé que Lagarde mantenga un tono muy prudente respecto a la cita de junio, aunque reconoce que la hipótesis de un alza gana peso.

“Esperamos pocos cambios en las perspectivas o en la comunicación escrita, y que el BCE mantenga un sesgo implícito a la subida, dado que las previsiones de marzo incluían casi dos subidas a partir de junio. Y aunque Lagarde no dará orientaciones explícitas sobre junio, es probable que nos recuerde esas hipótesis en el ejercicio de previsión, un reconocimiento implícito de una posible subida en junio, salvo que surjan otras sorpresas”, ha señalado Segura-Cayuela.