Los pilotos de Lufthansa han comenzado este lunes un paro de dos días que también afecta a las filiales Cargo, CityLine y Eurowings, con un impacto especialmente intenso en los hubs de Fránkfurt y Múnich, mientras que las conexiones con Oriente Próximo quedan fuera de las cancelaciones.
La movilización, organizada por el sindicato Vereinigung Cockpit y que constituye la cuarta ronda de protestas en el grupo en lo que va de año, gira en torno a reivindicaciones salariales, como el plan de pensiones de la compañía y las condiciones retributivas en la regional CityLine.
“A pesar de la decisión deliberada de abstenerse de ir a la huelga durante las vacaciones de Semana Santa, no se presentaron ofertas serias. Durante este tiempo, no hubo respuesta ni ninguna voluntad aparente de negociar por parte de los empleadores”, ha señalado en un comunicado el presidente del sindicato, Andreas Pinheiro.
Desde el grupo aéreo alemán han censurado la nueva convocatoria, calificándola de un nuevo escalón en la escalada del conflicto, según recogió la agencia “DPA”.
Con el objetivo de reducir las molestias a los usuarios, Lufthansa está tratando de que el máximo número posible de trayectos se cubra mediante otras compañías del propio grupo y aerolíneas asociadas.
En este contexto, las recomendaciones a los viajeros pasan por revisar el estado de su vuelo y comprobar que los datos de contacto en la reserva estén actualizados. La aerolínea mantiene disponibles alternativas de cambio de billete y opciones de reembolso.
Hace apenas una semana, la empresa ya afrontó una jornada de huelga de la tripulación de cabina que obligó a cancelar más de 500 vuelos. En paralelo, Lufthansa City Airlines y el sindicato ver.di cerraron un acuerdo sobre un amplio paquete de convenios colectivos para el personal de cabina y de vuelo, con vigencia hasta 2029.
El pacto salarial contempla modificaciones en la estructura de remuneraciones, mientras que el acuerdo marco fija las condiciones laborales de las tripulaciones.