Los profesionales en España mantienen una fuerte confianza en sus capacidades, aunque perciben un horizonte laboral más incierto y complejo, y demandan mayor acompañamiento frente a la transformación tecnológica. Así se desprende del Barómetro del Talento de ManpowerGroup correspondiente al primer semestre de 2026.
El informe dibuja un panorama lleno de contrastes: mientras el 91% de los empleados declara confiar en su experiencia y habilidades, solo seis de cada diez se ven con opciones reales de encontrar otro puesto que encaje con sus expectativas, y apenas un 60% identifica oportunidades concretas de desarrollo profesional dentro de su compañía.
El sentido de propósito y la percepción de que el trabajo tiene significado continúan en niveles elevados (84%) y el grado de satisfacción global con el empleo se sitúa en el 61%. Sin embargo, un 65% de los profesionales sigue manifestando altos niveles de estrés. “Una fotografía clara de un país donde la motivación convive con el desgaste y donde creer en el propio talento no siempre se traduce en ver un futuro claro dentro de la organización”, apunta.
En este escenario, la tecnología se consolida como uno de los grandes motores de cambio, pero también como fuente de dudas. Aunque la implantación de la IA sigue ganando velocidad, la confianza de los trabajadores españoles a la hora de manejar herramientas avanzadas retrocede 15 puntos, desde el 86% del informe anterior hasta el 71% actual, “una señal clara de que la innovación está avanzando más rápido que la seguridad con la que muchos trabajadores logran integrarla en su día a día”, expone el estudio.
“Este informe nos recuerda que el futuro del trabajo no se construye solo con tecnología, sino con la capacidad de las compañías para activar desarrollo, generar transparencia y reforzar la experiencia del profesional. Las personas quieren aprender más rápido y sentirse respaldadas mientras la IA transforma sus profesiones”, ha señalado el country manager de ManpowerGroup España, Raúl Sánchez.
Propósito elevado y estrés que no cede
El índice de bienestar laboral de los trabajadores en España alcanza el 66% en la primera mitad de 2026, un ligero avance frente al 64% registrado en 2025. El propósito se mantiene como uno de los grandes apoyos emocionales del empleo en el país, con un 84% de la plantilla asegurando que encuentra sentido a lo que hace, una cifra prácticamente calcada a la del ejercicio anterior.
No obstante, ese compromiso no siempre se traduce en una experiencia diaria positiva. Solo un 35% afirma sufrir poco o nada de estrés, frente al 33% de 2025, lo que confirma que la presión sigue siendo un rasgo estructural del mercado laboral español.
A ello se suma que el equilibrio entre la esfera personal y la profesional apenas llega al 68%, una mejora moderada respecto al 64% del año previo, pero insuficiente para hablar de una conciliación plena. La paradoja se mantiene: los empleados están implicados en trabajos que consideran relevantes, pero a menudo a costa de su energía.
Estabilidad aparente y tensiones de fondo
La satisfacción con el empleo en España se mantiene estable, aunque bajo esa superficie empiezan a aflorar señales de tensión. El 61% de los profesionales declara estar satisfecho con su puesto actual, pero esta estabilidad contrasta con una menor percepción de continuidad en la misma empresa. Solo el 55% considera poco probable cambiar de trabajo en los próximos seis meses, seis puntos menos que un año antes, “una señal de que la seguridad laboral se resiente”.
Paralelamente, los trabajadores parecen confiar más en su propio potencial que en el contexto que les rodea. El 62% se ve capaz de encontrar otro empleo si fuera necesario, cinco puntos por encima de la edición previa, lo que refleja una autoconfianza creciente frente a un entorno percibido como más exigente.
El Barómetro detecta una brecha clara en la movilidad interna. Aunque los profesionales creen en sus capacidades, no siempre perciben que sus organizaciones les abran suficientes vías para progresar. Solo el 60% detecta oportunidades tangibles de promoción o de cambios de rol dentro de la empresa, un porcentaje que limita la retención del talento y el compromiso a medio plazo.
Pese a este equilibrio delicado entre satisfacción, dudas y autoseguridad, el vínculo con los mandos directos se refuerza. La confianza en los managers como figuras que acompañan el desarrollo profesional asciende al 67%, una mejora que indica que, incluso en un entorno más incierto, la relación con los responsables inmediatos actúa como uno de los principales puntos de apoyo de la experiencia laboral en España.
Confianza en uno mismo frente a falta de opciones
En 2026, el índice de confianza global se sitúa en el 75%, frente al 78% de 2025, una ligera caída que no altera el mensaje de fondo: el 91% de los empleados sigue confiando en sus habilidades y trayectoria, exactamente en la misma proporción que el año anterior.
La gran variación respecto al barómetro previo se encuentra en la confianza en la tecnología disponible para desempeñar el trabajo. El 71% considera que dispone de las herramientas y soluciones necesarias para hacer bien sus tareas.
El problema surge al mirar hacia el futuro dentro de la propia organización: solo un 60% percibe oportunidades reales de crecimiento profesional en su empresa, un dato algo superior al 56% del año anterior. El resultado es una dicotomía cada vez más frecuente, con profesionales que sienten que podrían aportar más, pero que no siempre identifican dónde ni de qué forma hacerlo.
Talento preparado pero vulnerable ante la innovación
A escala internacional, el Barómetro del Talento 2026 refleja un contexto de estabilidad relativa. El índice de bienestar se coloca en el 67%, sin cambios frente a 2025, y el sentido de propósito se mantiene elevado (82%). Sin embargo, esta lectura positiva convive con una realidad mucho más exigente: casi 6 de cada 10 trabajadores en el mundo afirma padecer altos niveles de estrés a diario.
Esta tensión impacta también en la satisfacción y en la confianza. Solo el 55% de los profesionales se declara satisfecho con su puesto actual y el 60% está rastreando activamente nuevas oportunidades laborales. La satisfacción global con el empleo se sitúa en el 62%, mientras que la confianza en las propias capacidades se mantiene elevada (89%).
No obstante, la rápida aceleración de la innovación, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial, empieza a erosionar la sensación de estabilidad futura. La confianza en la tecnología disponible desciende 14 puntos, hasta el 64%, dejando a un talento altamente capacitado, pero que se percibe cada vez más expuesto y necesitado de apoyo.