La Asociación Nacional del Taxi (Antaxi) ha pedido al Ejecutivo central que reconsidere el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, aprobado la pasada semana para amortiguar el efecto que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán está teniendo sobre la economía, dado que los taxis eléctricos y gran parte de los diésel han quedado excluidos de las bonificaciones a los carburantes.
El Real Decreto-Ley contempla rebajas de 20 céntimos por litro para todos los transportistas mediante el sistema de gasóleo profesional, lo que, en el caso del taxi, se concreta en una ayuda directa de 200 euros por vehículo.
No obstante, solo podrán acogerse a estas ayudas los vehículos que funcionen con gasolina, GLP (Gas Licuado de Petróleo), GNC (Gas Natural Comprimido) y GNL (Gas Natural Licuado), además de los diésel radicados en Canarias, Ceuta y Melilla, tal y como detalla Antaxi en una nota informativa.
En consecuencia, los taxis diésel que operan en la península y los modelos eléctricos quedan sin apoyo económico, a pesar de que suponen el 12% del parque de taxis en España. Esta diferenciación normativa implica también que la mayoría de los vehículos adaptados para personas con movilidad reducida queden fuera del grupo que percibirá las ayudas directas.
“Esto supone un importante varapalo para los profesionales del sector que circulan con este tipo de vehículos, que veían en este paquete de ayudas un salvavidas imprescindible para recuperar la rentabilidad perdida en sus servicios tras el encarecimiento del suministro derivado del conflicto bélico en Oriente Medio”, lamenta Antaxi.
Por este motivo, la asociación ya ha trasladado a la Dirección General de Transportes la necesidad de articular una alternativa que cubra a los taxistas que, a su juicio, han sido “discriminados”.