Los pasajeros del ferrocarril reconocen que la llegada de nuevos operadores que compiten con Renfe ha supuesto una rebaja en el precio de los billetes, aunque consideran que la calidad del servicio se ha resentido con la entrada de Iryo y Ouigo, sobre todo en lo relativo a la puntualidad.
Esta conclusión forma parte del último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), basado en una encuesta dirigida a las principales asociaciones de usuarios del país.
Estas entidades, entre las que figuran CECU, Facua, OCU, UNAE, Cermi o Cocemfe, apuntan que en los trayectos donde no ha aparecido la competencia las tarifas son incluso más altas que antes y que las perciben como “caros para las rentas bajas”.
Aunque admiten que en las rutas liberalizadas los precios sí han descendido, lamentan que la calidad global del servicio, y en particular la puntualidad, haya empeorado tras la apertura del mercado y la llegada de operadores ferroviarios alternativos. También consideran insuficiente la disponibilidad de plazas H para personas usuarias de silla de ruedas.
Por tipo de servicio, la larga distancia de alta velocidad continúa siendo la mejor valorada, con un 75% de usuarios satisfechos o conformes, si bien este porcentaje alcanzaba el 93% en 2023.
Tras ella se sitúan la media distancia y la larga distancia convencional, ambas con más del 70% de satisfacción. En cambio, la valoración de los cercanías cae al 63%, lejos del 82% registrado en 2023.
El documento incorpora igualmente la visión de las compañías ferroviarias (Renfe, Ouigo, Iryo y también SNCF --el dueño de Ouigo pero que opera rutas internacionales en solitario--), que se declaran conformes con las condiciones de acceso a la red, aunque denuncian desequilibrios de costes entre el tren y la carretera que restan competitividad al ferrocarril.
Asimismo, ponen de manifiesto la falta de infraestructuras de alta velocidad en los tramos transfronterizos y los obstáculos para la homologación del material rodante en Francia.
Transporte de mercancías
En el ámbito del transporte de mercancías por tren, la mayoría de las empresas ferroviarias consultadas y sus clientes (compañías logísticas, cargadores, transportistas, fabricantes y distribuidores) coinciden en que el transporte ferroviario de mercancías “no es competitivo”.
Además, muestran su descontento con las limitaciones de capacidad de la red derivadas de las obras, así como con el elevado coste de los vagones, y señalan trabas para mover pequeños volúmenes de carga y para acceder al mercado internacional. Reclaman actuaciones prioritarias en los corredores Mediterráneo y Atlántico.
Al mismo tiempo, admiten que es imprescindible acometer trabajos en la infraestructura, pero subrayan que el incremento de estas obras ha provocado incertidumbre, mayores costes y discontinuidades en los servicios, sin que se hayan concretado aún los mecanismos de apoyo previstos.
Por último, apuntan que las ayudas destinadas a la compra de nuevas locomotoras y vagones acabaron provocando un encarecimiento de los precios, y que el modelo de gestión de las instalaciones de servicio propiedad de Adif también ha contribuido a elevar las tarifas de dichos servicios.