Los viajes de negocios se afianzan como inversión clave para el crecimiento empresarial en 2026

Las empresas españolas refuerzan el presupuesto de viajes de negocios para 2026, priorizando crecimiento, eficiencia, tecnología y seguridad del empleado.

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Viajero de negocios AERVIO

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Las compañías españolas han optado por proteger sus presupuestos de expansión frente a la inestabilidad internacional, incrementando la partida destinada a viajes de negocios por encima del 5% para el ejercicio 2026.

Según el II Business Travel Monitor de AEGVE, el desembolso medio anual en desplazamientos corporativos ronda ya los 150.000 euros por empresa, consolidando este gasto como una inversión esencial para impulsar el crecimiento y no como un coste operativo prescindible.

Este refuerzo presupuestario tiene lugar en un escenario en el que las organizaciones prevén un avance de su propia actividad de entre el 4% y el 5%, por encima de las proyecciones para la economía española, situadas entre el 2% y el 3%.

Casi la mitad de las empresas encuestadas declara su intención de elevar el capital destinado a viajes, al considerar que la movilidad internacional es una palanca directa para generar nuevas oportunidades comerciales y abrir mercados en un contexto geopolítico tensionado.

Al mismo tiempo, este mayor flujo de recursos hacia el business travel llega acompañado de una demanda de eficiencia inédita, condicionada por la inflación en el transporte y la fuerte volatilidad de las tarifas.

Las corporaciones están dejando atrás esquemas de gasto disperso para concentrarse en desplazamientos estratégicos con un retorno de inversión (ROI) claramente identificable. La prioridad no pasa por reducir el número de viajes, sino por exprimir al máximo el impacto de cada euro invertido, vinculando cada desplazamiento con los objetivos corporativos y optimizando los recursos disponibles.

UN 42% NO UTILIZA LA IA.

Pese al esfuerzo inversor, el sector alerta de que la fragmentación tecnológica continúa drenando recursos. Más de la mitad de las compañías sigue adquiriendo soluciones tecnológicas de forma aislada y un 42% no ha incorporado inteligencia artificial en su operativa, lo que provoca costes ocultos e ineficiencias difíciles de medir.

Esta ausencia de integración se interpreta ahora como un riesgo financiero que las empresas tratan de reducir mediante modelos de gestión centralizados y plenamente digitalizados.

Junto a la rentabilidad económica, la seguridad se ha convertido en un factor de coste ineludible. La trazabilidad del empleado y la protección frente a incidencias internacionales se han establecido como requisitos básicos en la gestión de viajes.

Para las organizaciones, centralizar la información ya no es solo una herramienta de control del gasto, sino también una forma de blindar el capital humano en un entorno global marcado por la incertidumbre.