Lucena (Aena) dice respetar a Ryanair pero está cansado del debate estéril sobre las tarifas

Lucena defiende el modelo de tarifas de Aena frente a Ryanair, reclama una regulación orientada al interés general y justifica subidas moderadas para invertir.

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El presidente de Aena, Maurici Lucena Betriu. Jesús Hellín - Europa Press

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El presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena, afirmó este jueves que respeta "mucho operativamente a Ryanair", aunque reconoció estar "un poco cansado" porque, a su juicio, la discusión que mantiene con la aerolínea sobre las tarifas aeroportuarias "es absolutamente estéril".

Durante su intervención en el Foro Nueva Economía, Lucena subrayó que él "intenta no apartarse de temas objetivos en la discusión", pero considera que el intercambio de argumentos se ha convertido "en algo absurdo".

La aerolínea irlandesa lleva años acusando al gestor aeroportuario de ejercer un monopolio y de aplicar unas tasas nada competitivas en determinados aeropuertos, especialmente en los de menor tamaño, lo que le ha llevado a recortar millones de asientos en estas instalaciones.

Frente a estas críticas, Aena sostiene que su esquema de tarifas es "de los más competitivos que existen" y que dichas tasas resultan imprescindibles para garantizar el adecuado funcionamiento y conservación de sus infraestructuras.

Lucena se refirió también a informaciones publicadas en la prensa el día anterior, coincidiendo con el anuncio del nuevo récord de tráfico alcanzado por Aena durante 2025, en las que se destacaba que Ryanair continuó creciendo en España ese año pese a haber abandonado ciertas rutas.

"Por tanto, hay que deducir que también hay mucha escenificación, mucho teatro, pero en la práctica las cosas van en otra dirección", apuntó el máximo responsable de Aena.

En esta línea, recordó que "es de primero de carrera de Economía en todas las facultades del mundo, también en Dublín" que la operación, el mantenimiento y la ampliación de los aeropuertos "cuesta dinero" y que la única incógnita "es quién lo paga", aunque a su juicio "hay que evitar que lo termine pagando el contribuyente".

Por ello, considera imprescindible una regulación adecuada de los aeropuertos para que no se deterioren sus instalaciones y no acaben generando un coste adicional para las cuentas públicas.

No obstante, remarcó que "el coste de Aena para los españoles es negativo", ya que, a través de los dividendos —el Estado controla el 51% del capital— "incluso tienen de vuelta una parte del dinero".

Al hilo de las previsiones de aumento del tráfico aéreo en España, Lucena recalcó que es necesario anticiparse y estar preparados para gestionar ese crecimiento mediante el programa de inversiones previsto por la compañía.

Estas inversiones, que arrancan el próximo año y multiplicarán por 4,5 el presupuesto inversor del gestor aeroportuario, son, según Lucena, el motivo por el que "es de sentido común" que las tarifas aeroportuarias, "que son de las más competitivas de Europa", registren una subida moderada.

"Si alguien piensa que para mantener los aeropuertos de Aena en perfecto estado de revista, pedirles que acomoden el tráfico futuro y que sean cada vez más seguros se van a bajar permanentemente las tarifas, pues entras en una espiral de debate que creo que es un poco absurdo", insistió.

Aun así, recordó que, aunque se produzca un "pequeño aumento de las tarifas" para sufragar el ciclo inversor que se avecina, estas continúan siendo "un compromiso muy importante" y "con mucha diferencia, unas de las más competitivas de Europa".

Perseguir el interés general

Asimismo, Lucena advirtió de que "mucha gente se ha creído la patochada de que las inversiones en los aeropuertos las pagan las líneas aéreas", cuando, en realidad, es Aena quien las financia.

Como ejemplo, citó otras grandes empresas españolas, como Seat o Inditex, donde se asume con normalidad que sus proyectos de inversión se costean con recursos de la propia compañía y no directamente con el dinero del cliente que compra sus productos.

Sin embargo, considera que su grupo opera en un ámbito en el que esa "patochada se repite mucho" y alertó de que "las palabras importan y conducen a percepciones y a propuestas incorrectas".

También subrayó que la "buena regulación aeroportuaria" debe orientarse al interés general y no a las preferencias particulares de las aerolíneas que operan en la red de Aena. En este sentido, explicó que la transformación proyectada en los aeropuertos está pensada "para España, para los próximos 30 años al menos", aunque "quién sabe qué aerolíneas va a haber volando dentro de 30 años".

Por ese motivo, estima que las compañías aéreas actuales "no pueden dictaminar un futuro en el que no se sabe si serán las protagonistas", si bien matizó que esto no implica que las aerolíneas dejen de tener un papel muy relevante en el proceso de consultas.

"Las aerolíneas tienen que opinar, pero su opinión no puede ser determinante", como "tampoco puede ser la de Aena".