Lufthansa liquida CityLine ante el fuerte encarecimiento del combustible

Lufthansa acelera la retirada de aviones, liquida CityLine y recorta capacidad para frenar el impacto del queroseno y los conflictos laborales.

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Lufthansa CityLine. Silas Stein/dpa

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Grupo Lufthansa ha dado luz verde a un amplio paquete de actuaciones para contener el impacto del fuerte encarecimiento del queroseno, cuyo precio se ha más que duplicado respecto al nivel previo al inicio de la guerra de Irán. Dentro de este plan, la aerolínea retirará este mismo sábado los 27 aviones con los que opera su filial de corto radio CityLine.

La empresa ha detallado que este conjunto de medidas también responde al aumento de los costes adicionales derivados de los conflictos laborales, en un momento en el que los trabajadores de Lufthansa mantienen convocada una huelga que ha forzado la cancelación de cientos de vuelos.

Este primer bloque de actuaciones contempla un recorte del programa de vuelos en rutas de corta, media y larga distancia, además de iniciativas para acelerar la modernización de la flota.

La acción inicial será dejar en tierra estos 27 aparatos de Lufthansa CityLine este mismo sábado con el objetivo de frenar las pérdidas de la compañía. No obstante, el grupo ha precisado que estos aviones, unos Canadair CRJ, se encuentran ya próximos al final de su vida útil técnica y soportan unos costes operativos muy elevados. Los empleados de Lufthansa CityLine han recibido propuestas alternativas para continuar desarrollando su carrera profesional dentro del grupo.

En una segunda etapa, el grupo retirará seis aviones de largo radio antes de que finalice el verano. En este marco, los cuatro Airbus A340-600 que aún siguen en servicio abandonarán la flota en octubre, lo que supondrá el cierre definitivo de la etapa de este modelo en Lufthansa.

Asimismo, dos Boeing 747-400, cuya retirada definitiva está fijada para el próximo invierno, dejarán de volar a partir de octubre.

La tercera fase de este plan se aplicará durante la próxima temporada de invierno y consistirá en reducir la capacidad de la marca principal de Lufthansa, en línea con la estrategia de consolidación del tráfico de corta y media distancia en los seis 'hubs' del grupo, lo que implicará dejar de operar con cinco aviones adicionales.

El grupo justifica este conjunto de decisiones señalando que “generan un efecto de ahorro desproporcionado en los costes de combustible” al adelantar la retirada de aviones antiguos y poco eficientes y, al mismo tiempo, disminuir la parte de las necesidades de queroseno que no está cubierta.

Actualmente, el grupo tiene aseguradas sus necesidades de combustible en un 80%, muy por encima de la media del sector, pero el porcentaje restante debe comprarse a precios de mercado. Con estas medidas, la compañía pretende reducir esa exposición hasta el 10%.