La escalada del precio del petróleo en el contexto de la nueva crisis en Oriente Próximo ha desencadenado una auténtica batalla comercial entre las grandes energéticas en España. Moeve y Naturgy han respondido con contundencia a la ofensiva lanzada por Repsol, desatando una guerra de descuentos sin precedentes recientes.
Ambas compañías han anunciado rebajas de hasta 67 céntimos por litro, superando ampliamente los 40 céntimos ofrecidos por Repsol a través de su aplicación Waylet. Las nuevas promociones, que arrancarán el próximo 24 de marzo y tendrán una duración inicial de dos semanas, están dirigidas a los más de cuatro millones de usuarios del programa de fidelización Moeve gow, así como a nuevos clientes.
El impacto potencial es significativo: un consumidor medio podría acumular entre 8 y 56 euros en saldo tras varios repostajes, en función del nivel de descuento aplicado. La estrategia busca no solo fidelizar clientes, sino también ganar cuota de mercado en un momento especialmente sensible para el bolsillo de los ciudadanos.
Esta ofensiva comercial coincide además con la decisión del Gobierno de reducir la fiscalidad energética para amortiguar el impacto del encarecimiento del crudo. La combinación de rebajas públicas y privadas está provocando una transformación acelerada del mercado de carburantes.
Suspiros de la guerra de Ucrania
El escenario recuerda al vivido en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, cuando los precios energéticos se dispararon y las grandes petroleras iniciaron agresivas campañas de descuentos. Sin embargo, hay una diferencia clave: esta vez también participan grandes eléctricas, como Naturgy, ampliando el alcance de la competencia hacia un modelo de multienergía.
Aquella guerra de precios tuvo consecuencias relevantes. Las estaciones de servicio independientes y las denominadas low cost, con márgenes mucho más ajustados, vieron seriamente comprometida su viabilidad. Algunas incluso llevaron el caso ante las autoridades.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia terminó sancionando a Repsol con 20 millones de euros, al considerar que sus prácticas podían distorsionar el mercado y dificultar la competencia efectiva.
Presión sobre las gasolineras low cost
El nuevo episodio amenaza con repetir ese patrón. Las estaciones de bajo coste, cuyo modelo depende de operar con márgenes mínimos, afrontan ahora una presión aún mayor. Cada céntimo de descuento adicional reduce su capacidad de competir frente a gigantes con mayor músculo financiero.
La incógnita es cómo reaccionará el mercado en las próximas semanas. Si las grandes energéticas mantienen esta estrategia agresiva, el sector podría entrar en una fase de concentración o ver nuevas tensiones regulatorias.
Por ahora, los consumidores son los principales beneficiados. Pero el equilibrio del mercado energético español vuelve a ponerse a prueba en un contexto de incertidumbre global y alta volatilidad.