Moody’s refuerza su confianza en China y mejora la perspectiva de su rating a estable

Moody’s mantiene el rating de China en 'A1', mejora la perspectiva a estable y prevé un crecimiento sólido pese a deuda al alza y tensiones externas.

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Xi Jinping, presidente de China LI XUEREN / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

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La agencia de calificación crediticia Moody's ha ratificado este lunes la nota de solvencia a largo plazo de China en 'A1' y ha revisado al alza su perspectiva, que pasa de 'negativa' a 'estable'. Con este cambio, la firma refleja su confianza en que la fortaleza económica y fiscal del país “se mantendrá firme” frente a los actuales retos internos, comerciales y geopolíticos, remarcando que “la resiliencia del crecimiento” ha evitado recurrir a un estímulo fiscal adicional de mayor envergadura para hacer frente a la incertidumbre externa.

En su informe, la agencia de rating señala que, aunque es previsible una moderación del crecimiento de las exportaciones chinas, la competitividad del país y su capacidad de adaptación a los rápidos cambios del entorno comercial internacional sostienen el escenario de que el avance del PIB se desacelerará “solo gradualmente a medio plazo”.

Al mismo tiempo, Moody's considera que las políticas del Gobierno, centradas en impulsar la inversión en sectores de alta productividad y en gestionar los desequilibrios de la oferta, favorecerán una mejora en la eficiencia del uso del capital. Asimismo, la agencia prevé que el proceso de resolución de la deuda de los gobiernos regionales y locales se gestione de forma ordenada y bajo control.

La entidad recuerda además que la decisión de mantener la calificación 'A1' de China descansa en el gran tamaño y la elevada diversificación de su economía, así como en su notable capacidad de innovación, factores que compensan las tensiones derivadas del envejecimiento de la población.

En este contexto, aunque Moody's anticipa que las presiones sobre las cuentas públicas seguirán presentes y que la deuda del sector público continuará aumentando en los próximos años, valora que los riesgos a la baja se mantendrán “controlados”, poniendo el foco en la amplia flexibilidad de la que dispone Pekín para aplicar reformas de forma gradual y preservar la estabilidad financiera.

Pese a la prolongada desaceleración del mercado inmobiliario y a la previsible ralentización del avance de las exportaciones, la agencia estima que ambos factores seguirán sosteniendo un crecimiento del PIB relativamente robusto, del 4,5% en 2026 y del 4,2% en 2027. Este escenario permitiría mantener la estrategia de políticas orientadas a afrontar los desafíos estructurales sin necesidad de recurrir a un apoyo político mucho más intenso.

La perspectiva estable incorpora también unas previsiones prácticamente sin cambios respecto a la senda fiscal de China. Moody's calcula que la deuda aumentará hasta el 82,4% en 2027 desde el 68,5% en 2025 y que superará el 90% hacia finales de la década.

“Esto refleja una combinación del apoyo fiscal continuo a la economía y la asunción de deuda del sector de los gobiernos locales mediante canjes de deuda, para estabilizar los riesgos de liquidez de los gobiernos locales”, explica Moody's, que añade que “la resiliencia del crecimiento ha evitado la necesidad de un estímulo fiscal adicional mucho mayor ante la incertidumbre externa”.