Murtra acelera la retirada de Telefónica de Latinoamérica y aligera la teleco en su primer año al frente

Murtra cumple un año al frente de Telefónica tras acelerar la salida de Latinoamérica, aplicar medidas dolorosas y reordenar el foco en cuatro grandes mercados.

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El presidente de Telefónica, Marc Murtra, presenta el nuevo plan estratégico de Telefónica, a 4 de noviembre de 2025, en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

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El próximo domingo se cumplirá un año desde que Marc Murtra asumió la presidencia de Telefónica como 'primer espada' de la mayor operadora de telecomunicaciones española. Estos doce meses han estado marcados por el impulso definitivo al plan de salida de América Latina y por una batería de decisiones orientadas a simplificar la estructura del grupo y reforzar su crecimiento en un entorno europeo que apunta a una nueva ola de consolidación.

“Acudo a las empresas cuando hay un problema profundo que cambiar (...) Me fijo un objetivo y lo logro con una determinación muy fuerte y eso a veces causa dolor. Creo que es por el bien común”, explicaba Murtra a comienzos del mes pasado en una entrevista con el diario británico 'The Times'.

Esa misma “determinación” se ha traducido en que, en el último año, Telefónica haya acelerado su repliegue latinoamericano, una hoja de ruta diseñada en la etapa de José María Álvarez-Pallete con la que el grupo pretende recortar su exposición a la inestabilidad macroeconómica de la región, a la volatilidad de sus monedas y al riesgo regulatorio.

En el primer semestre de 2025, las cuentas de Telefónica ya reflejaron el impacto de la discontinuación de sus negocios en Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay, que provocaron unos 'números rojos' de 1.913 millones de euros.

Desde que Murtra tomó las riendas, la compañía ha firmado la venta de sus filiales en Argentina (al grupo Clarín por unos 1.190 millones de euros), Perú (a la argentina Integra Tec International por 900.000 euros), Uruguay (a Millicom por 389 millones de euros), Ecuador (también a Millicom por unos 330 millones de euros) y Colombia (a Millicom por 368 millones de euros). En este último caso, la transacción aún no se ha completado, aunque existe un acuerdo vinculante desde mediados de 2024.

Pese a estos avances, el grupo todavía debe desinvertir en México, Venezuela --la operación más delicada por la coyuntura política del país-- y Chile.

Con estas salidas, Telefónica pretende concentrarse en sus cuatro grandes mercados: España, Alemania, Reino Unido y Brasil, tal y como recoge el plan estratégico presentado por Murtra poco después de su llegada y que se dio a conocer públicamente el pasado 4 de noviembre.

En línea con ese estilo de gestión firme, el nuevo plan incorpora decisiones que la propia empresa ha calificado como “dolorosas”.

Por un lado, se ha pactado con los sindicatos un expediente de regulación de empleo (ERE) que prevé la salida de unos 5.500 trabajadores y un coste aproximado de 2.500 millones de euros antes de impuestos, aunque se estima que generará ahorros recurrentes de alrededor de 600 millones de euros anuales a partir de 2028.

Entre las medidas más sensibles para el mercado figura también la reducción a la mitad del dividendo previsto para 2026, hasta 15 céntimos por acción. A partir de 2027 y 2028, la remuneración al accionista quedará vinculada a la evolución del flujo de caja.

Según el plan del grupo, este conjunto de actuaciones persigue simplificar y agilizar el modelo operativo de Telefónica, fortalecer su balance y garantizar un dividendo sostenible en el tiempo.

Dentro de este proceso de simplificación se enmarca igualmente la decisión de abandonar Wall Street. La exclusión voluntaria de la Bolsa de Nueva York se hará efectiva precisamente este domingo, coincidiendo con el primer aniversario de Murtra como presidente.

Telefónica debutó en el parqué neoyorquino el 12 de junio de 1987, convirtiéndose entonces en la primera empresa española en cotizar en Wall Street.

La evolución bursátil ha sido uno de los focos de atención desde el relevo en la presidencia, en un contexto de presión competitiva que ha lastrado la capitalización de la operadora y alimentado las críticas a la gestión anterior.

EVOLUCIÓN BURSÁTIL

Murtra llegó a la presidencia con las acciones de Telefónica en 3,97 euros. En los meses siguientes, la cotización llegó a aproximarse a los 5 euros (el máximo anual se registró el 20 de agosto de 2025, con 4,885 euros), pero la tendencia cambió tras la presentación del nuevo plan estratégico en noviembre. Al cierre de la sesión de este viernes, los títulos se sitúan en 3,339 euros, casi un 19% menos que en el momento de su desembarco.

Pese a ello, Murtra defiende que las decisiones adoptadas colocan a la compañía en la senda adecuada para acelerar el crecimiento en los próximos ejercicios.

“Muchas de las decisiones dolorosas y difíciles que se toman hoy, se toman si la diagnosis es correcta y se tiene el mandato correcto y la capacidad correcta para recibir retornos a futuro”, subrayó el presidente en un foro celebrado pocas semanas después de presentar la nueva hoja de ruta, cuando la cotización se había resentido.

Los ejes de crecimiento de Telefónica pasan, además de por la simplificación y racionalización del negocio, por posibles operaciones corporativas de fusión y adquisición en sus cuatro mercados prioritarios.

DISCRECIÓN

Junto a la determinación, otra seña de identidad de Murtra es la discreción. El directivo ha evitado reiteradamente alimentar las quinielas sobre posibles movimientos corporativos.

En esa línea, ha reiterado que adelantar sus planes solo perjudicaría a Telefónica en cualquier negociación.

No obstante, ha admitido que existen conversaciones en curso y ha defendido en múltiples foros, tanto en España como fuera, la necesidad de que Europa facilite fusiones que permitan crear grandes campeones capaces de competir con los gigantes de Estados Unidos y China.

Esta 'batalla' por una regulación más favorable a las integraciones lleva años librándose --Álvarez-Pallete ya la abanderaba-- y cuenta con el respaldo de otras grandes telecos europeas, como Deutsche Telekom u Orange. Esta última ha acordado la compra del 50% de MasOrange que aún no controla por 4.250 millones de euros.

En este contexto, el mercado especula con posibles operaciones de Telefónica con Vodafone en España (bajo el control de Zegona) o con Netomnia en Reino Unido, entre otras, aunque Murtra se ha negado sistemáticamente a comentar “rumores de mercado”.