La economista y consultora Noèlia Hurtado presenta en su primer libro, “El relevo. Visión sistémica para el crecimiento de la empresa familiar”, un manual práctico para afrontar con éxito el traspaso generacional en las empresas familiares, uno de los momentos más delicados en la vida de este tipo de compañías.
En una conversación con Europa Press, Hurtado describe este tejido empresarial como “una especie en extinción” si no se protege su continuidad, y reclama que se salvaguarde su singularidad, ligada al arraigo local y a la defensa de unos propósitos y valores que se mantienen a lo largo del tiempo.
Con más de dos décadas asesorando a más de 100 empresas familiares en procesos de crecimiento y sucesión, la autora dirige ahora su obra a fundadores y herederos que desean conservar una estrategia “de toda la vida”, pero actualizada al siglo XXI mediante la implicación con el proyecto y una preparación adecuada.
“El relevo” funciona también como un toque de atención a las administraciones públicas para que incrementen el apoyo a la continuidad de estas compañías y a los beneficios que aportan frente a algunos de los retos que vienen señalando patronales y organizaciones empresariales.
“Creo que a las empresas familiares no se les da bien visibilizar el impacto que generan en la sociedad, como ocurrió durante la pandemia, cuando eran quienes menos querían despedir por no echar a la calle a vecinos, y porque son las que registran una menor rotación o absentismo laboral”, ha resaltado Hurtado.
Un modelo familiar cada vez más frágil
De acuerdo con el Instituto de la Empresa Familiar, en España hay alrededor de 1,1 millones de compañías de carácter familiar, el 89% del total, responsables del 67% del empleo privado y del 57% del PIB del sector privado.
Ante estas cifras, Hurtado afirma que confía en la continuidad de estas organizaciones, pero advierte de que hoy “existen unas características socioeconómicas con familias mucho menos estructuradas que años atrás que hacen que todo sea más inestable” y comprometen su permanencia.
En esta línea, destaca que el fallo más habitual en la sucesión es entregar la dirección a “personas que no están profesionalmente preparadas o que carecen de las habilidades necesarias”, y recuerda que un traspaso bien hecho exige planificarlo con entre dos y cinco años de antelación, tiempo en el que fundadores y sucesores deben convivir en la gestión para garantizar una transición ordenada.
Un caso ilustrativo es Chocolatier, empresa que aparece de forma recurrente en el libro y que sirve para mostrar el camino que han de recorrer muchas familias para evolucionar de un pequeño negocio local a una compañía con facturación millonaria y presencia internacional.
El desafío de la tercera generación
A lo largo de la obra, Hurtado pone el foco en los obstáculos que surgen cuando la tercera generación asume el mando de la empresa familiar.
“La situación se complica porque el relevo suele pasar a primos en lugar de a hermanos; el vínculo es más débil, los intereses son distintos y aparecen influencias externas, como las parejas, que pueden generar conflictos”, ha explicado.
Para evitar que se diluya “el alma” del negocio, la consultora egarense —que hace diez años puso en marcha su propia firma de consultoría— plantea diseñar planes de trabajo que concreten el propósito inicial y los valores fundacionales.
Gestión profesional y separación de roles
Hurtado remarca que las nuevas generaciones no deben limitarse a copiar a quienes les precedieron, sino aplicar metodologías que permitan “regenerar y actualizar” la empresa y reforzar su vínculo emocional con el proyecto, incluso si esto implica no ocupar puestos ejecutivos.
Cuando el familiar no encaja con el perfil de liderazgo, aconseja recurrir a un proceso de selección estándar para incorporar a un directivo externo alineado con la cultura corporativa: “Intentamos que la propia persona vea que no es la más adecuada y separamos el rol profesional de la propiedad”, matiza.
En cuanto a la transformación tecnológica, Hurtado considera que la inteligencia artificial (IA) puede convertirse en una amenaza si no se revisan los modelos de negocio para integrarla, pero también en una palanca estratégica si se utiliza para automatizar tareas y liberar tiempo para la reflexión y la estrategia.
Perder el miedo a salir al exterior
Frente a la imagen clásica de la empresa familiar como pyme, la autora anima a estas compañías a apoyarse en instrumentos como Acció, la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat, donde colabora como asesora, que ofrece cupones y servicios para impulsar su salida al exterior.
“En Acció, las empresas pueden acceder de forma gratuita a sus asesoramientos y cupones con los que desarrollar planes estratégicos de internacionalización y mantener su competitividad en el futuro”, ha apuntado.
De nuevo, subraya que para consolidarse en otros países es imprescindible estudiar los mercados objetivo, identificar fortalezas y debilidades y realizar pruebas con herramientas digitales que permitan recopilar datos y anticipar si un producto puede tener aceptación en un territorio concreto.