Revolution Wind, sociedad participada al 50% por Skyborn Renewables (Global Infrastructure Partners) y Orsted, ha registrado una demanda adicional ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia. Con este recurso, la empresa cuestiona la orden de suspensión del contrato de arrendamiento dictada el 22 de diciembre de 2025 por la Oficina de Gestión de la Energía Oceánica (BOEM), dependiente del Departamento del Interior de Estados Unidos, y solicitará la adopción de medidas cautelares.
A finales de diciembre, el Ejecutivo de Donald Trump ordenó paralizar de forma inmediata las obras en cinco concesiones de parques eólicos marinos ('offshore') por "riesgos para la seguridad nacional mediante la suspensión de los contratos de arrendamiento de todos los proyectos eólicos marinos a gran escala en construcción en el país, incluyendo Revolution Wind, de 704 megavatios (MW).
En un comunicado, la compañía danesa Orsted señala que, aunque Revolution Wind sigue colaborando de manera constructiva con la Administración estadounidense y el resto de partes implicadas para alcanzar una solución rápida y estable, entiende que la orden de suspensión del arrendamiento "infringe la legislación aplicable" y alerta de que, al igual que ocurrió con la orden de paralización de obras de agosto de 2025, el proyecto afronta "un perjuicio considerable" si se mantiene la suspensión del contrato.
La empresa argumenta que Revolution Wind consiguió en 2023 todos los permisos federales y estatales necesarios, tras un proceso de consultas con el Departamento de Defensa de EEUU para analizar los posibles efectos sobre la seguridad nacional y las capacidades militares, por lo que considera que "el litigio es un paso necesario para proteger los derechos del proyecto".
"Revolution Wind ha invertido y comprometido miles de millones de dólares basándose en un exhaustivo proceso de revisión y ha cumplido con las solicitudes del mismo", remarca Orsted, recordando que la instalación se halla en una fase avanzada de construcción y que su entrada en operación para suministrar electricidad a hogares estadounidenses se prevé para 2026.
Además, la energética danesa ha señalado que "continúa evaluando todas las opciones" para encontrar una salida al caso de Sunrise Wind, otro desarrollo eólico marino, en este caso propiedad al 100% de Orsted, igualmente afectado por la decisión del Gobierno de EEUU.