Patronales de autobús acusan a Renfe de trilerismo al justificar su nueva empresa de autocares

Fenadismer y Anetra acusan a Renfe de “trilerismo” y denuncian que solo el 0,3% del sector respalda su nueva empresa de autobuses.

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Pasajeros de la línea de alta velocidad Madrid-Málaga llegando a la capital malagueña en autobús desde Antequera Álex Zea - Europa Press

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Las asociaciones empresariales de transporte en autobús Fenadismer y Anetra han cargado contra Renfe, a la que acusan de “trilerismo” por defender la puesta en marcha de su nueva sociedad de transporte por carretera alegando que cuenta con el respaldo de una parte mayoritaria del sector, cuando, según estas patronales, el apoyo real no supera el 0,3%.

En su comunicado, Fenadismer y Anetra recuerdan que en España operan más de 2.700 compañías de autobuses y que las 9 empresas que concurrieron a la licitación lanzada por Renfe para crear esa firma destinada a ofrecer servicios sustitutivos de transporte cuando se interrumpe la circulación ferroviaria apenas suponen el 0,3% del tejido empresarial.

Frente a ello, Renfe sostiene que el respaldo supera el 75%, ya que toma como referencia la cuota de mercado conjunta de esas 9 compañías que acudieron al concurso, al tratarse de algunos de los operadores de mayor tamaño del país.

“No se puede presentar como apoyo del mercado lo que en realidad es la participación de una fracción mínima del sector. Cuando solo pueden entrar muy pocos, el problema no es el mercado: el problema es el diseño del concurso”, argumentan las patronales.

Ambas organizaciones subrayan que la licitación recurrida se ha configurado sin división en lotes, con una duración “extraordinariamente extensa” y con requisitos económicos y operativos “de enorme intensidad”. “Ese diseño no es neutral. Al concentrar todo el contrato en un único bloque nacional, eleva artificialmente el volumen económico del expediente y endurece de forma correlativa las exigencias de solvencia y capacidad operativa”, añaden.

Asimismo, rechazan la tesis de Renfe de que las pymes del sector podrían sumarse mediante la subcontratación. A su entender, este planteamiento no soluciona el problema, sino que lo empeora, al entender que la subcontratación no puede reemplazar el derecho a competir en igualdad de condiciones. “Relegar a las empresas del sector a una posición subordinada frente a un operador principal con un poder de negociación extraordinario no es abrir el mercado, sino consolidar una estructura jerárquica y de sumisión”, concluyen.