Las bolsas asiáticas han arrancado la semana con fuertes pérdidas después de que el precio del petróleo superara los 100 dólares por barril por primera vez en casi cuatro años, en medio de la escalada militar en Oriente Medio y la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
En las primeras horas de la sesión, el Kospi de Corea del Sur llegó a caer más de un 8%, mientras que el Nikkei 225 de Tokio registraba descensos superiores al 7%, arrastrados por la preocupación de los mercados ante el impacto que puede tener la guerra en Irán sobre el suministro mundial de petróleo.
Las caídas también se extendieron a otros mercados de la región. Las bolsas de Australia y Nueva Zelanda retrocedían más de un 3%, mientras que los principales índices de China y Hong Kong abrían la jornada con pérdidas tras el fin de semana.
El petróleo se dispara tras el bloqueo del estrecho de Ormuz
El repunte del crudo está directamente vinculado a la escalada militar en el Golfo Pérsico. El West Texas Intermediate (WTI), principal referencia del petróleo estadounidense, llegó a subir más de un 25%, alcanzando los 115 dólares por barril, mientras que el Brent superó los 114 dólares tras dispararse más de un 23%.
Los mercados reaccionan así a la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transita cerca del 20% del petróleo y gas que se consume en el mundo.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha generado temores sobre posibles interrupciones prolongadas del suministro energético global, lo que ha provocado una reacción inmediata en los mercados financieros y energéticos.
Golpe a las grandes empresas asiáticas
Las pérdidas en los parqués asiáticos afectaron especialmente a los grandes grupos industriales y tecnológicos de la región.
El índice tecnológico Kosdaq, que agrupa empresas tecnológicas y de mediana capitalización en Corea del Sur, también registraba pérdidas superiores al 5%.
Japón y Corea del Sur temen por su seguridad energética
El impacto del repunte del petróleo preocupa especialmente a países altamente dependientes de las importaciones energéticas, como Japón y Corea del Sur.
Japón importa cerca del 95% del petróleo que consume desde Oriente Medio, lo que convierte al país en uno de los más expuestos a cualquier alteración en el Golfo.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, recordó que el país cuenta con reservas estratégicas equivalentes a 254 días de consumo, y señaló que el Gobierno estudia liberar parte de esos stocks para contener el impacto en los mercados.
Corea del Sur, el cuarto mayor importador de petróleo del mundo, también analiza medidas para garantizar la estabilidad del suministro energético.
Trump minimiza el impacto del petróleo
Mientras los mercados reaccionan con nerviosismo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha restado importancia al repunte del precio del petróleo.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump afirmó que el aumento del precio del crudo es “un pequeño precio a pagar” por la seguridad internacional.
“El aumento a corto plazo de los precios del petróleo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear de Irán, es un precio muy pequeño a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo”, escribió el mandatario.
Temor a una nueva crisis energética global
El salto del petróleo por encima de los 100 dólares por barril ha reavivado los temores a una nueva crisis energética mundial, especialmente si el conflicto en Oriente Medio continúa escalando o si el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz permanece interrumpido durante más tiempo.
Los analistas advierten de que cualquier bloqueo prolongado de esta ruta energética podría provocar nuevas subidas del crudo y una fuerte volatilidad en los mercados financieros internacionales.