Petróleo y gas reanudan las alzas mientras las Bolsas europeas se preparan para leves descensos

El crudo y el gas vuelven a encarecerse por la tensión en Ormuz mientras las Bolsas europeas se preparan para una apertura con descensos moderados.

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Buque mercante Adrián Irago - Europa Press

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El precio del petróleo volvía a encarecerse antes de la apertura de las principales plazas bursátiles del Viejo Continente, tras una nueva serie de ataques sobre Irán y las crecientes trabas para cruzar el estrecho de Ormuz, paso por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas que se consume en el planeta.

En detalle, el barril de Brent, referencia para Europa, avanzaba un 1,6% en torno a las 8.20 horas, hasta los 83,81 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), crudo de referencia en Estados Unidos, repuntaba un 3,2%, hasta los 77,07 dólares.

En este clima de tensión geopolítica, los futuros sobre las Bolsas europeas anticipan descensos contenidos, con la excepción del parqué londinense, que podría iniciar la sesión en terreno positivo.

El Ibex 35 subió este miércoles un 2,49%, hasta los 17.487 puntos, frenando, por el momento, la sangría que venía registrando desde el lunes, tras iniciarse el pasado fin de semana un ataque conjunto de EEUU e Israel contra Irán que ha desestabilizado a los mercados de todo el mundo.

Junto al precio del crudo, también está subiendo, más de un 5%, el precio del gas en el mercado de futuros holándes, de referencia europea, después de que ayer bajara casi un 10% al cierre de la Bolsa española.

El estrecho de Ormuz, punto neurálgico del crudo y el gas mundiales

El estrecho de Ormuz es la principal ruta de transporte de petróleo y gas del mundo. Por aquí transita alrededor de uno de cada cinco barriles de petróleo, y cualquier interrupción en esta vía tiene un impacto inmediato sobre la economía mundial, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).

Tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, el estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de atención de la economía global, y reaparece la pregunta de qué ocurriría si su cierre se prolongase en el tiempo.

En la práctica, Ormuz funciona como una puerta muy estrecha por la que debe pasar casi todo el petróleo y el gas que sale del golfo Pérsico hacia el resto del mundo, partiendo desde este punto las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán, los grandes productores de la región. La mayoría de los volúmenes que transitan por el estrecho no dispone de rutas alternativas para salir de la región, según la EIA.

El estrecho de Ormuz, situado entre Omán e Irán, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo.

El flujo de petróleo a través de este estrecho promedió 20 millones de barriles diarios en 2024, aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos, según EIA.

Los flujos que cruzaron Ormuz en 2024 y en el primer trimestre de 2025 representaron más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo y alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y productos derivados.

Además, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transitó por Ormuz en 2024, principalmente procedente de Qatar.

La EIA estima que el 84% del petróleo crudo y condensado y el 83% del GNL que cruzaron el estrecho de Ormuz en 2024 se dirigió a los mercados asiáticos. China, India, Japón y Corea del Sur fueron los principales compradores de crudo, lo que representa un 69% combinado de todos los flujos de petróleo crudo y condensado de Ormuz en 2024.

En esta línea, Estados Unidos importó en 2024 aproximadamente 0,5 millones de barriles de petróleo crudo y condensado de países del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Ormuz, lo que representa aproximadamente el 7% de las importaciones totales de petróleo crudo y condensado del país norteamericado.

No obstante, las importaciones estadounidenses de petróleo crudo de países del Golfo Pérsico se situaron en su nivel más bajo en casi 40 años, debido al aumento de la producción nacional y las importaciones desde Canadá, según la EIA.

España, menos expuesta al cuello de botella de Ormuz

En el caso de España, la dependencia directa de Ormuz es limitada gracias a la diversificación de orígenes del suministro energético. Las importaciones de crudo a España alcanzaron los 61,423 millones de toneladas en 2025, lo que representa una caída del 4,9% en 2025 con respecto al ejercicio anterior.

En esta línea, el Gobierno ha estimado que apenas el 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado (GNL) que llega a España transita por el Estrecho de Ormuz, según indicó la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen.